Martes 01/05/2018

1° DE MAYO

Que la lucha siga viva

"No es por un crimen por lo que nos condenan a muerte, es por lo que aquí se ha dicho en todos los tonos: nos condenan a muerte por la anarquía, y puesto que se nos condena por nuestros principios, yo grito bien fuerte: ¡soy anarquista! Los desprecio, desprecio su orden, sus leyes, su fuerza, su autoridad", dijo el alemán Louis Lingg, un carpintero de 22 años que fue una de las víctimas de Chicago.

 

El 1 de mayo no es un día de festejo. Es un día de conmemoración, de reivindicación de derechos, un día para que los trabajadores volvamos a levantar las banderas de la lucha, que es la única manera con la que se consiguen conquistas.

 

Una fecha en la que se pueda denunciar derechos vulnerados por gobiernos neoliberales y plantear los reclamos. Tan fuerte es la fecha que los Estados Unidos, un país que basa su poderío en el neocolonialismo, prefirió ignorarla, olvidar a aquellos mártires a los que el mundo les agradece, y establecer una fecha distinta como “Día del Trabajo”.

 

Esto fue para desvincularla del movimiento obrero, de manera que el socialismo y los grupos de izquierda no se arraigaran en esa nación. Esto debería impulsarnos más a la rebeldía. Esa rebeldía que necesitamos para enfrentarnos al Neocolonialismo de los amigos del Norte. Esto no es más que una práctica geopolítica de utilizar el mercantilismo, clientelismo político, la globalización empresarial y el imperialismo cultural de influir en un país en el que grupos de oligarcas, que hablan el mismo idioma y tienen la ciudadanía de los países neocolonizados, establecen una élite para dirigir las poblaciones y apropiarse de las tierras y recursos que poseen. Hoy, en Mendoza, el fracking es el caso testigo.

 

Para demostrar que los sindicatos molestan, Macri aseguró que no quiere a ningún dirigente obrero cerca de él hoy. Dando una clara muestra de lo que es su gestión. 

 

El trabajo también está siendo vulnerado por el avance tecnológico, como alguna vez lo hizo la revolución industrial. Lo peor es que esa tecnología tampoco cuida a los que la mantienen o crean. En Silicon Valey, la casa de las empresas de Internet, solo el 10 por ciento de los trabajadores está sindicalizado y la rotación es constante.

 

Eso es un golpe a la dignidad. 

 

Por eso más que nunca debemos reivindicar aquellos reclamos de los mártires de Chicago, "Ocho horas para el trabajo, ocho para el sueño y ocho para la casa". 

 

Volvamos a poner la lucha en el tapete. No dejemos que nos pisoteen. Las empresas son los trabajadores que las forman y eso es lo que no debemos perder de vista. 

 

Y desde la cultura no dejemos de visibilizar que los artistas también somos trabajadores y debemos ser tratados como tales y defendamos nuestra identidad. Que al menos ahí no nos colonialicen. 

 

¡¡¡Feliz día para todos!!!


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