Domingo 17/11/2013

RAYMOND CHANDLER

 

La primera vez que le eché la vista encima, Terry Lennox estaba borracho.. dispuesto a gastarse demasiado dinero en uno de esos locales que sólo existen para sacarles los cuartos a tipos como él.

 

sobre los hombros llevaba un abrigo de visón azul que casi convertía el Rolls-Royce en un automóvil más… Buenísimo, fíjate como se compite en lujo y sofisticación…. están acostumbrados al tipo de gente que hace dudar de que las clases particulares de tenis mejoren a las personas.

 

El encargado del aparcamiento tenía ya al muchacho del pelo canoso en un sitio donde estaba por completo a su alcance: un nivel muy bajo de ingresos

 

Su apartamento era pequeño, opresivo e impersonal. Podría haberse mudado aquella misma tarde… No había ni fotografías ni objetos personales en toda la casa. Podría haber sido una habitación de hotel, alquilada para un encuentro o una despedida, para beber unas copas y charlar, o para darse un revolcón. No parecía un sitio donde viviera nadie.

 

Quizá deje de beber uno de estos días, todos lo dicen, ¿no es cierto?… Se necesitan unos tres años. Hay que acostumbrarse a unos colores más cálidos, a unos sonidos más reposados. Hay que contar con las recaídas. Toda la gente a la que uno conocía bien se vuelve un poco extraña. Ni siquiera encontrará agradable a la mayoría y tampoco usted les parecerá demasiado bien a ellos.

 

Noticias de la prensa rosa: A esta corresponsal le emociona la noticia de que Terry y Sylvia Lennox, esa pareja tan encantadora, se hayan reenganchado en Las Vegas. Sylvia es la hija menor del multimillonario Harlan Potter, de San Francisco y Pebble Beach, por supuesto. Ha encargado a Marcel y Jeanne Duhaux que le decoren de nuevo la mansión de Encino, desde el sótano al tejado, en el dernier cri más irresistible. Curt Westerheym, el penúltimo de Sylvia, queridos míos, le ofreció esa chocita con dieciocho habitaciones como regalo de boda, quizá lo recuerden ustedes. ¿Y que ha sido de Curt?, preguntarán, ¿o no lo hacen? Saint-Tropez tiene la respuesta, y de manera permanente, según he oído, junto con cierta duquesa gala, de sangre pero que muy azul, con dos hijos absolutamente adorables. ¿Y qué piensa Harlan Potter de esta repetición de boda?, podrían pensar también ustedes. Sólo es posible hacer conjeturas. El señor Potter es una persona que nunca, lo que se dice nunca, concede entrevistas. ¿Hasta donde se puede llegar en esto de ser personas selectas, queridos míos?

 

Parecía un tipo que había aprendido a encajar los golpes reduciendo al mínimo los daños… Tengo mucho dinero. ¿A quién le interesa ser feliz?

 

Un verdadero gimlet es mitad ginebra y mitad Rose’s Lime Juice y nada más. Los martinis no tienen nada que hacer a su lado… Nunca he sido demasiado exigente en cuestión de bebidas

 

Siempre hay algo que hacer si uno no tiene que trabajar ni preocuparse por el precio. No es divertido de verdad, pero los ricos no se dan cuenta. No saben lo que es eso. Nunca quieren nada con pasión, excepto la mujer de otro, y eso es bien poca cosa comparado con la manera en que la mujer del fontanero quiere cortinas nuevas para el cuarto de estar.

 

Antes o después quizá descubra por qué le gusta vivir como a un caniche de lujo… Me gustaba más borracho, miserable, hambriento y acabado, pero orgulloso.

 

 

Entonces, ¿Pactamos? 

 

California, 14 de noviembre de 2013

 

Mis amigos macabros: 

 

                 Es notable el hecho de que publiquen un fragmento de mi novela, creí que ya estaba fuera de moda, pero lo más notorio es que tengan en su Staff una escritora, cuyo apellido sea el mismo que el personaje principal de mis novelas policiales: Marlowe.

 

Pedí reunirme con ella, y luego de tomarnos un café con whisky en un pub de la ciudad, leímos sus cuentos y poemas y descubrí un alma novel, con mucho potencial y miedo a salir a mostrarse. Es maravillsosa como persona, y es una escritora rebuscada, nada sencilla y sumamente valiosa. Tienen en su revista un personaje que no se ve todos los días, y que escribe desde una perspectiva que no se encuentra fácilmente. Lean los dos textos que seleccioné  y juzguen, con ojo benevolentes, que no estoy en un error.

 

Escritores macabros, he leído sus palabras macabras en varias oportunidades, realizan ustedes un trabajo por el arte que es sumamente excelente. Son un panfleto de lucha que debe resistir en las calles de su país, deben derribar los muros reaccionarios e izar la bandera cultural por la que luchan y luego imponerla e instalarla en todas las mentes de niños, jóvenes y adultos que conforman la nación. La consolidación de un  pueblo se vuelve más interesante a través de una rebelión, y para lograr que sea real necesitan como arma la palabra.

 

Les abrazo con afecto. 

 

Raymond.

 

AMELÍ MARLOWE

El no correspondido

Cambiaron todos los esquemas, los discursos fueron dados vuelta, parecía que hubieran tendido una cama con las sábanas al revés.  Se podía apreciar que era un títere, podía verse que la marionetita no cortaría jamás los hilos que le apresaban a una realidad que nunca hubiese elegido y que despreciaba. Pero estaba subordinado a ella, y hasta daría la vida; una vida sublevada a esa monarquía.

 

Todos gozaban. Las miserias eran menos notables si destruían al bromista. Ese saltimbanqui, era pan comido, fácilmente se acababa con su dignidad, era sólo meterle un dedo en la llaga. Era un idiota demasiado manipulable, podrían destruirlo para regocijarse con su dolor.  Pero él jamás lo veía; creía que él era necesario para generar cierto equilibrio en ese lugar que ocupaba, creía que lo necesitaban. ¡A él! Maldito crédulo, demasiado bobo y por demás vanidoso. Nadie precisaba de él sino restregarlo por el suelo hasta que no sirviera más.

 

Le imponía todo tipo de bajadas de línea, y creía que tenía razón siempre, pues jamás la contradeciría. Pobre bufón, creía que valía y simplemente se reía de él, hacía de su vida una fiesta. El arlequín se exponía y le arrebataba hasta su más infinito interior, parecía que lo acuchillaba sangrientamente hasta que quedaba con sus vísceras a la luz, destrozado y lastimado. Pero él, una y otra vez más, decidiría salir a escena  para su reina, para mostrarse, para hacerla sentir más importante, para darle siempre la razón y mantenerla en ese altar poderoso, tiránico, del que cada vez costaría más que bajase.

 

De pronto, este pobre cretino comienza a sentirse en una nebulosa, porque ya no comprende cuál es el rumbo  a seguir y entonces es cuando empieza a molestarse por todo. ¿Por qué esa cabeza de lugares pequeños nunca le ha permitido expandirse?  Se achicó siempre, se olvidó del objetivo inicial, olvidó cómo comportarse, ya ni siquiera puede fingir que nada le importa porque en realidad todo le influye, siempre ha sido así. Todo  comienza a asfixiarlo. La paradoja es que su totalidad, la que le completaba la existencia, también se la estaba hundiendo por completo. Entonces, comienza a replantarse que la farsa debe concluir, que la verdad debe ser actuada ante la vanidosa reina. Entonces, piensa.

 

Ella pronto lo llama, planea reírse a causa del dolor ajeno una vez más, hacerlo sentir la basura, la nada, escoria. Él entra, mientras su cara se va transformando de leve a rígida,  de pálida a oscura, macabra, tenebrosa. Saltimbanqui pega el salto, se abalanza ante su reina, culpa, miedo, apostasía, traición, odio, tristeza, angustia, ansiedad. Y mientras la asfixiaba brutalmente, desaforado,  gozando la apagada respiración, volvió en sí, sentía su  sangre correr, hirviendo.  Los guardias.

 

Cuando dejó de imaginar, era hora de salir a actuar. Su amada lo espera, acude feliz.

 

-Te van a destrozar – le advierto.

 

-Mi vida es así, no va a cambiar, no va a mejorar, hay ciertas cosas que no podrías entender- respondió.

 

No va a cambiar, su vida es así. Triste, siempre triste. Siempre un bufón para los demás. Nunca sabrá lo que era para mí.

Una importante acción

Una mañana, en la cúspide del cielo brilla el sol.

Notó que el verde de los arbustos había cambiado.

Alto ha crecido, ya no divisaba la luz.

 

Inerte, así sentía a su corazón ese día.

Mitad de él lo esperaba más allá del mar.

Pudiera salir de aquel obscuro pasillo

Ojalá el laberinto llegara a su fin.

Rugió de dolor, lo desgarraba la furia.

Tristes ojos de bestia

Asterión  cayó de rodillas con infinita tristeza

Nada conmovió a su asesino.

Teseo, el sicario, aprovecha esa escena

Envenenado ser, inundado de mala intención.

 

Arremete contra él

Con la espada alzada, brillo de odio en sus ojos

Cae antes de llegar y cometer el regicidio.

Importante tramposa eras Ariadna.

Osada mujer que salva a su enamorado.

 

Nunca imaginaron final más feliz.

 


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Comentarios: 2
  • #1

    vicky paga (domingo, 17 noviembre 2013 21:00)

    Me encantó!

  • #2

    CUCHO (lunes, 09 diciembre 2013 22:05)

    ¡¡TREMENDO!! ¡¡REGIA PLUMA!!