Rocío Olguín


Allá por 1960/70, acá por 2000...

 

05/07/16

 

                    Claramente podemos visibilizar diferencias entre el rock de los años ´60, y el de la actualidad. No me estoy refiriendo a sonidos - se puede ir más allá -, sino a aquello que es todavía más evidente. Hablo de la influencia que la música tenía en los adolescentes por aquellos tiempos. Si bien podemos decir que los ´50 fueron la época dorada del Rock, durante los años ´60 explotó ¿A quiénes tenemos? “The Beatles”, “The Who”, “The Rollings Stones” y la consagración de grupos femeninos como lo fue “The Ronettes”, por nombrar aquellos que rápidamente se nos vienen a la cabeza al nombrar aquella década.

                    Y como trasfondo, todo ese movimiento hippie de amor libre. Donde lentamente, y camino a los años ’70, se consagraban aquellas bandas y otros artistas de renombre, que resuenan en la cabeza de cualquier amante de la música y de aquella época dorada. Si en este momento usted no está pensando en Bob Dylan, entonces está fuera de onda.

Hay palabras claves que caracterizan perfectamente a los jóvenes de los años ´60/´70, primeramente lo colectivo, como único camino para la transformación. Luego la lucha, la resistencia para pelear contra aquello que consideraban injusto y desigual. Las melodías que sonaban por esos años acompañaban aquellas expresiones de rebeldía juvenil contra un orden que intentaban establecer. 

                    Pero... ¿dónde quedó esta rebeldía sesentista?

                    Claramente el panorama hasta la actualidad ha cambiado rotundamente, en todos los ámbitos de la realidad ¿Qué cambió? En primer lugar diría que la creencia de que cambiar el mundo dependa de sus acciones. Además lo colectivo se limita a tribus, pero que el principal objetivo es refugiarse, satisfacer sus propias necesidades y compartir el presente, y solo el presente. 

                    Hay rebeldía, la hay para hacer lo que se quiere pero de manera individual. Hay libertad para actuar, se hace visible que el rock aún cuestiona el orden vigente. Aún tenemos cabelleras largas y jeans rotos, conservamos algunos rasgos porque esa cultura se expandió y todavía alcanza a algunos ¿O será sólo que los buscadores de tendencias hacen que cada tanto los ‘60 vuelvan a la moda?

                    Pasamos de tener que depender de algún operador de radio, de conseguir CDs o vinilos para escuchar aquello que se quería. Y hoy tenemos 200 canciones mínimo en cualquier dispositivo tecnológico esperando ser reproducidas, en cualquier momento y lugar; además del inmediato acceso a millones más que estos nos brindan. 

                    Como pasa no sólo con la música, ganamos en tecnología, perdemos en calidad y contenido. Preferimos que nuestros jóvenes estén escuchando algunas letras de contenido inapropiado para su edad quizás, pero bueno… al menos no molestan, están en “su mundo”. No es nada nuevo que las viejas generaciones critiquen la nueva ola de música popular. Básicamente porque el mensaje era otro, actualmente desbordan las canciones con mensajes sexistas: "A ella le gusta que le den duro y se la coman" ¿Y si a ella no le gusta?

                    Lo único cierto es que quizás la música de nuestros días, no esté alentando el interés y la participación de nuestros jóvenes por la organización y lo colectivo. Eso no ha cambiado, sigue siendo la herramienta. Quizás hoy solo sea mejor aparentar, vestir y verse bien frente a la sociedad. No es solo aquí y ahora, hay un pasado que hizo grande a seres individuales peleando codo a codo con otros y con un viaje a través de la música, hasta entonces, podemos repensar nuestro futuro.

                    Los años ‘60 y ‘70 no se trataron solo de diversión, variedad de gustos, combinaciones y estilos de ropa. Se trató de lo que eso reflejaba verdaderamente: aquel espíritu de rebeldía. Nuestro 2000… se trata de apariencias, de prejuicios, de individualidad, de buscar el propio bienestar, del status social y la belleza, pero  solo superficial.  Los jóvenes construyen con su identidad acompañados de la música, el consumo cultural de la misma les dicta ciertos patrones de conducta. Sí, aún hay rebeldía en los jóvenes, ese afán de querer resaltar, tener algo que mostrar, ser original e independiente pero aun así terminar cayendo en una homogeneidad extrema. Sí la música nos lleva a eso, seguramente también sea la salida. Veremos cuál es la próxima canción a la que le das “play”. 


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