Jueves 13/07/2017

CARTA EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA

Amor mío, debo decirte que estos tiempos han sido difíciles para mí, hay muchas cosas que debo contarte y tal vez mis cartas tarden un poco en llegar a tus manos.

 

Me encuentro en esta habitación, vacía de tu perfume y presencia, manchando mis dedos de tinta, llenando mis ojos de letras y depurando mi cabeza de tanto verso reprimido.

 

Te recuerdo bella, bella y expectante, quiero creer que aun seguís guardando tus pecas en las mejillas ¿Sabés algo? Ahora me rio al recordarlas, era como mirar al cielo y contar estrellas, pequeños puntitos sobre tu rostro que le daban magia a tu sonrisa. 

 

Te recuerdo un poco sensible… ¡Mi amor! ¡Cuanta ternura emanabas de tus poros! ¿Aun te sonrojarás como lo solías hacer al amar? 

 

Y si recuerdo tus poros, debes imaginar como recuerdo tu piel, tu pecho –fuente divina de mis sueños-  también como recuerdo tus piernas, la seda de tu ombligo, el cristal filoso de tus ojos y la utopía de algún día tener que despedirte y sentirte en el fondo del alma. 

 

Tal vez pienses que en este momento estoy delirando consecuencia de una fuerte fiebre, o tal vez me haya emborrachado, pues temo decirte que no, nunca había estado tan lúcido en la vida, amor mío. 

 

Y si mi boca aun se atreve a decirte amor mío, es porque en lo más ínfimo disfruto del dulce masoquismo de saber que no sos mía y que no lo serás. En algún momento fuimos uno del otro, como esos amores enfermizos que enloquecen las pupilas… estaba mal, nuestro tiempo se consumía persiguiendo la sombra del otro y no finalizábamos en ningún sitio al vernos, tu tristeza en un rincón y mi euforia en el otro.

 

Amarte me enfermó, porque consumía mi existencia la idea de que debías ser mía, debía poseerte y saber que nuestro amor iba a ser inmortal, como si fuera un contrato fingido a largo plazo, ¿no?

 

Eras veneno dulce, almíbar excitante, adicción y tentación en mi débil trampa. Nunca te quise para lastimarte, era lo que menos buscaba y es lo que más logré hacer… haberte amado con tanta pasión fue un tajo directo en el alma, porque no supe, ni supimos cómo remontar la triste hoja de otoño, luego de que el fuego del verano se consumiera tan rápido. 

 

Luego de tu partida y tener que aceptar –lastimosamente- que los cuartos de la casa iban a resoplar tu risa, entendí que te necesitaba, pero no de aquella vana manera, necesitaba de tu magia y esplendor, tal vez era vital ver que tus ojos brillaran a causa/efecto de mi accionar, elevándote lo suficientemente alto para que el sol te hiciera aún más luminosa. Entendí que amarte era otra cosa.

 

Seguro escuchaste algunas voces en el pueblo, afirmando que intenté asesinar la soledad con vicios y mujeres. O que mi casa, cada año, detona en grises y melancolía plasmada en cada pared… Debo decirte que mucho de eso es cierto, intenté olvidarte tantas veces pero juro con el cielo de testigo que no puedo mi amor, juro que no puedo.

 

Amarte con mi naturaleza bruta fue imposible, aunque ciertamente aprendí a amarte a la distancia y en el dolor, aprendí a amarte boca arriba en la cama, en la total soledad, mirando cómo sale el sol y recordando cómo te desvestías, solo para amarte a vos misma, en tu piel, en tu inteligencia e inmensidad.

 

Ojalá me vieras en este momento, mis dedos están totalmente negros de tinta, algunas lágrimas bifurcan por los ojos y desembocan en la mueca donde alguna vez te hundiste. Tengo una valija repleta de recuerdos. Hace poco me mudé cerca del hogar donde  crecí… debo admitirte que me siento contento de volver a mi pueblo, los años y las arrugas aumentaron un poco pero aun conservo las ganas de llevarte a dar algunas vueltas alrededor del roble de aquella plaza, donde te encontré.

 

Ruego que esto llegue a tus manos antes de la navidad y puedas leerme, sería sumamente feliz en saber que estás acompañada y que alguien todos estos años supo amarte de la manera que yo nunca pude, al fin y al cabo entendí que amarte era eso: Verte feliz y libre, con tus locuras y  reflexiones, con tu testarudez y tu infinita empatía… 

 

Amarte era dejarte correr y ser feliz con tus cabellos al viento pero… no pude,  mi amor… Realmente no pude. 

 

Hoy, desde acá, aun sueño que te toco, me dolés pero no me arrepiento de saber que algún día estuve en el umbral de tus más profundos sentimientos…

 

Te recuerdo siempre.

 

Te recuerdo siempre

 

 

Te recuerdo siempr

 

Te recuerdo siemp

 

Te recuerdo siem

 

Te recuerdo sie

 

Te recuerdo si

 

Te recuerdo s

 

Te recuerdo

 

Te recuerd

 

Te recuer

 

Te recue

 

Te recu

 

Te rec

 

Te re

 

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Te

 

Te o

 

Te ol

 

Te olv

 

Te olvi

 

Te olvid

 

Te olvido

 

Te olvido.


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