Viernes 30/11/2018

CENSURA EN MENDOZA… ¿SORPRENDE?

Le apagaron el micrófono a Julia Mengolini y Gabriela Borrelli en Campus Olegario porque hablaban de política ¿Qué podemos leer de esta situación?

“Comunicación y Contrahegemonía” se denominaba el taller que “Suena Tremenda”, junto con la radio porteña “Futurock”, organizó en “Campus Olegario”. La idea era dar una charla acerca de todo lo que implica el concepto de “contrahegemonía” en el ámbito de la comunicación. Una perspectiva que va de la mano con los discursos que nacen en el seno de nuestras sociedades. Sociedades que tienen un orden jerárquico, lo cual implica que hay personas que tienen el poder y otras que no. Ambos grupos tienen intereses determinados: algunos quieren legitimar el poder que ya poseen, mantenerlo para siempre. Otros desean conseguirlo. Esas pugnas se manifiestan en los discursos, los cuales son una herramienta fundamental en nuestras sociedades para la legitimación y la lucha.

 

Julia Mengolini es una abogada y periodista porteña quien, junto a Gabriela Borrelli, llegaban desde Buenos Aires para hablar del tema. Este taller forma parte de las acciones que está llevando adelante el colectivo “Suena Tremenda” con el objetivo de visibilizar el proyecto de Ley de Cupo Femenino en los escenarios.

 

La charla se llevaría a cabo en el “Campus Olegario”, un espacio de coworking en donde Gina Luco, de “Suena Tremenda”, en comunicación con Palabras Macabras, comentó que: “El primer conversatorio de Suena Tremenda fue ahí, con la ‘Negra’ Vernaci, y no pasó nada”.

 

Las protagonistas, Julia y Gabriela charlaron en la radio del lugar y todo se desarrollaba de manera normal. Posteriormente tomaron sitio en el escenario para iniciar el conversatorio “Comunicación y Contrahegemonía”, presentándose e introduciendo el tema. Diez minutos después de que iniciara, el micrófono de Gabriela dejó de funcionar. Repentinamente apareció un hombre que se subió al escenario, se presentó como el dueño del lugar y dijo lo siguiente: “Una de las pautas que puse es que no hablamos de política”. Tanto las asistentes como las protagonistas estaban estupefactas hasta que Julia Mengolini dijo: “Ah bueno, nos tenemos que ir a la calle entonces” y ahí el público presente comenzó a cuestionar: “Pero si la charla es de contrahegemonía, ¿cómo no se va a hablar de política?”

 

Gina Luco explicó que Julia discutió con el dueño, Gonzalo Inocentti, sobre la manera en la cual estaba procediendo -apagándole el micrófono a una persona- y que eso era una violenta manera de censurar, además de que podía participar y dar su opinión sin necesariamente recurrir a ese método.

 

Sin embargo, la situación no podía continuar y claramente no se podía dar la charla en el lugar si no quería que se hablara de política en un conversatorio sobre contrahegemonía. Para calmar las tensiones, se le pidió a la gente que saliera y comenzó a buscarse un lugar para llevar a cabo el taller. La situación, además, se subió y difundió por las redes de las asistentes quienes, en su mayoría, eran periodistas.

 

Finalmente, todas se trasladaron al Centro Cultural Israelita, lugar reconocido por su compromiso con la cultura y la libertad de expresión, ubicado en la Cuarta Sección. Allí se pudo llevar a cabo el conversatorio sin problemas. Una actividad que se había planteado a las 20, comenzó a las 23 hasta las 00:30 de la noche.

 

Con respecto a lo sucedido, “Suena Tremenda” elaboró un comunicado que se puede leer en sus redes. Comentaron que la situación fue un claro ejemplo para el tema que hablaban en el taller: “Para nosotras todo es política, cualquier discurso es político. No partidario o sí, pero todo discurso es político” y de eso además era a lo que el taller apuntaba: la reflexión de cómo las luchas se reflejan en los discursos, de cómo estos se construyen con distintos objetivos, de cómo se utilizan para llevar a cabo de determinados intereses.

 

“Nosotras planteamos abrir el debate, no censurar. Poner en agenda un tema es lo que buscamos. Estas son las respuestas de un sector que no quiere que esos discursos surjan”.

 

Las respuestas por parte del dueño de Campus Olegario, Gonzalo Inocentti, insistían en lo apartidario. Un comunicado en respuesta a la situación continuaba en esta línea en tanto que cambia el eje de la cuestión: mientras antes hablaba de “apolítica” ahora el planteo es “pronunciamientos partidarios”. Aun así, es un claro pronunciamiento político el cortarle el micrófono a una persona y aceptar que políticos que están ejerciendo actualmente, como José Luis Ramón o la vicegobernadora Claudia Montero, puedan desenvolverse en su espacio tranquilamente.

 

Desde “Palabras Macabras” identificamos claramente este hecho como uno de los mecanismos de los partidarios del orden establecido para limitar, esconder y debilitar los discursos disidentes. Queremos recalcar que mediante los discursos ejercemos el poder, que por eso tienen miedo y que uno de esos mecanismos de restricción es la censura. 

Sin embargo, el tiro les salió por la culata porque no contaban con la organización de las mujeres, ni con la cantidad de mujeres periodistas que asistieron al taller y que no lo iban a dejar pasar, así como tampoco con el poder que tenemos. Esto demuestra lo poderosa que es la comunicación y el miedo que le tienen algunos a la libertad de expresión.


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