Miércoles 06/09/2017

LA PARKA

Un desafío, una opción, recuperar a su amada o cumplir su destino a la nada…

Por Meli Córdoba y Mariano Bergas

Al entrar a la sala nos encontramos con un espacio oscuro y lúgubre, cubierto de humo espectral. Cuando las luces brillaron sobre el escenario se revelaron colores por todos los rincones. Algo que al principio contrastó bastante con lo que se esperaba, aun así al cabo de unas escenas todo cobra sentido. El planteo es una genialidad, que en un sitio al cual todos podríamos imaginar como oscuro y tenebroso, sobreabunden los colores. Una imagen constante a destacar es la del “ahorcado”, parte de la escenografía, propiamente ahorcado, unido a su tarima por una soga en el cuello.

 

En “La Parka” la historia principal es muy sencilla. Versa de un rescate por parte de su protagonista, un tenista “as de la cancha”, Felipe Ferrari del Campo. Quien tras morir va a parar a la oficina de la mismísima parca a reclamar el regreso de su amada “Guadalupe”. En esta oficina se encuentra con un par de personajes muy interesantes, “El Ahorcado” (quien anuncia la llegada de un nuevo cliente y le da la bienvenida) y a Gladiolo, quien escucha la radio nacional en busca de algún acontecimiento que implique la llegada de nuevos clientes. El resto de personajes son muertos que trabajan en esa extraña oficina y le aportan vida a un lugar muerto.  

 

Desde nuestros asientos de espectadores no podíamos observar al público de la sala, pero si escuchábamos sus aplausos y reacciones ante lo que sucedía en el escenario. Risas, muchas risas y muchos aplausos al ritmo de “Se armó”, la escena musical principal de la obra. En la obra prima el humor, pero siempre evocando a la reflexión. Después de todo, la muerte nos llega a todos, el tema es cómo. Hay una de las escenas que vamos a recordar por un tiempo: es un corto monologo del jefe, la mismísima Parka. El silencio inundó la sala y bajo la luz de un solo reflector se produjo la magia. La atención del público era total gracias a la mezcla de humor y danza sobre el escenario de manera ininterrumpida. Una obra que no te brinda un descanso de comienzo a fin.

 

 

Las caracterizaciones de los personajes están muy bien realizadas. Desde la primera escena, cuando entra la gran mayoría de este animoso elenco, destacan todos y cada uno de los actores con su respectivo vestuario y maquillaje, ninguno igual que el otro. Tanto el maquillaje y vestuario contaban con un elemento sorpresa, el cual en los momentos adecuados aportaba aún más a la atmósfera del lugar. En este aspecto quedamos impactados. 

 

Conmueve vivir la manera en la que el elenco sabe cómo transmitir desde la diversión a la tristeza y hasta abriendo un espacio a la reflexión. La expresividad de todos y cada uno de los actores es magnífica. Cuando te toca, cuando te hace sentir, sabes que estás viendo la obra correcta. Quiero destacar la excelente actuación de la “Parka”, el personaje está muy bien logrado y no es lo que uno espera, es mejor. Y a quien nombre anteriormente, el ahorcado. Quien a pesar de sus limitaciones de espacio supo interactuar con sus compañeros y conectar con la audiencia. 

 

Las voces se destacaron sin duda alguna entre la mezcla de actuación y baile que se produce en el escenario. A pesar de que algunos personajes no contaban con micrófonos, sus voces se hicieron oír en toda la sala. Y en las escenas principales, el coro de voces se escuchó armonioso desde la primera a la última nota.

 

En conclusión, “La Parka” es un musical cien por ciento recomendable. Se nota el trabajo y cariño que hay detrás de ella, tanto arriba como debajo del escenario. El equipo detrás de esta obra es excelente ¡No se pierdan la oportunidad! Aún quedan siete funciones. Todos los sábados a las 22 hs en el teatro Tajamar de Ciudad. 


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