CORAZONADA

Prendo un pucho y levanto la mirada: ahí esta ella. Me mira con cara de asco, nunca le gustó que fumara. Le doy dos secas al cigarro y lo apago, no quiero que mi vicio sea la gota que rebalse el vaso. Empieza a hablar, pero se me hace doloroso escuchar. Bajo la mirada, me tapo la cara con el pelo y dibujo una mueca de tristeza en mi cara. Nervioso, me pongo a juguetear con las manos. Tomo la taza y bebo un sorbo de café. La dejo hablar, pero con el correr de las palabras dejo de experimentar ese sentimiento de pesadumbre. Lentamente la razón se va imponiendo sobre el corazón, sobre los sentimientos. Quiero que ya termine de hablar, me toca contar mi verdad, es mi turno de quitarme ese peso de encima. Espero el momento justo y el pie necesario para poder hablar...

 

De repente, veo lágrimas cayendo sobre el mantel, levanto la mirada… y todo el esquema se derrumba sobre mí. Siempre fui un blando, no resisto verla mal, ni a ella ni a nadie. Se produce un silencio de algunos minutos y comienzo a hablar, pero lo que sale de mi boca no es lo planeado.

 

Por un momento se vislumbra un rayo de esperanza, me siento capaz de poder superar todo y recomenzar. Hablo de un borrón y cuenta nueva, de un nuevo futuro muy bien planificado, algo que a la fuerza yo trato de convencerme. La razón ha perdido nuevamente, pero surgirá en 2 o 3 meses para terminar la tarea que no pude cumplir hoy, lo sé desde lo más profundo de mí… aunque hoy esté arrepentido de todo mi pasado y crea que mi futuro está con ella.


Escribir comentario

Comentarios: 0