Miércoles 06/09/2017

¿DÓNDE ESTÁ SANTIAGO MALDONADO?

El viernes 01 de septiembre, el país se movilizó diciendo “Aparición con vida de Santiago Maldonado” al unísono

Por Palabras Macabras

Este viernes primero de septiembre, Mendoza asistió a una cita importante con el pedido de la aparición con vida de Santiago Maldonado. Hace más de diez días, diferentes organizaciones políticas, asociaciones civiles, sindicatos y organismos de DDHH comenzaron a convocar a marchar en un solo bloque bajo una misma voz y consigna: “¿Dónde está Santiago Maldonado?”

 

Desde tempranas horas de la tarde comenzaron a concentrarse, en el ex kilómetro cero, miles de mendocinos buscando ser partícipes de un reclamo que atraviesa de cabo a rabo la realidad argentina y el sentir más profundo de humanidad. 

 

En San Martín y Garibaldi de la capital mendocina, se podían observar miles de carteles, con la cara de Santiago, pidiendo por su aparición con vida. Distintas agrupaciones artísticas realizaron intervenciones que, por más crudas que fueran, no perdieron en ningún momento el fin… concientizar.

 

Durante el desarrollo de la marcha se vivió una atmósfera muy particular, se sentía en el aire la incertidumbre, el pesar por una desaparición en democracia y hasta el miedo lógico que trae aparejado este tipo de situaciones. Aun así, todo esto se focalizó en un gran y contundente pedido de justicia.

 

Es curioso encontrarse que distintos medios mendocinos, difundieron una cifra muy por debajo de la cantidad de manifestantes que dijeron presente en la marcha. Por ejemplo, el diario “Los Andes” habló de cuatro mil personas, mientras que desde “Palabras Macabras” pudimos observar una cantidad mucho mayor de asistentes (superando las siete mil).

 

Pese a lo que ha elegido visibilizar la prensa hegemónica, prefiriendo de manera malintencionada hacer foco en pormenores y pequeños actos “vandálicos”, creemos que es necesario destacar que la marcha se dio en un escenario de paz y respeto, reforzando el claro mensaje por la aparición con vida de Santiago. Parece increíble y casi delictiva la intención clara de algunos medios de quitarle importancia a un tema que debería pesar en su balanza: podemos hablar de las paredes pintadas, podemos hablar de insignificantes actos “criminales”, pero no sirve de nada esta discusión si lo que está en juego es nuestra libertad y democracia. No tienen relevancia estos temas, cuando el juez que lleva adelante la causa de Santiago Maldonado, ha decidido caratularla como “Desaparición forzada de personas” y, aunque parezca burdo, nimio y hasta obvio, al parecer debemos recordarle a estos medios, que con la carga histórica que tiene nuestro pueblo, es inadmisible otra persona desaparecida en democracia.

 

La desaparición de Santiago Maldonado no es un hecho aislado. Se pueden observar puntos clave que nos permiten, de manera objetiva, tener un panorama en complejidad de la realidad actual. Hablamos de transitar el camino necesario para visualizar la gravedad del asunto. Para entender que no es un  capricho de una minoría, que no es parte de una campaña de un partido político, sino que por las circunstancias, los implicados y los testimonios, trae consigo un mensaje: “esto es lo que va a suceder, de ahora en más, en las manifestaciones sociales”. Lo peligroso de esta situación, entre otras cosas, es la negación por parte del gobierno, la intención de confundir a la opinión pública y no hacerse cargo del problema mayor: el Estado es el responsable de garantizar que no exista un desaparecido más, y tal como se ha puesto en evidencia… no ha sido capaz. 

 

¿Por qué decimos esto? Porque atravesamos una realidad extraña, en la cual se quiere llegar a una reconciliación con un proceso histórico que al pueblo argentino todavía le quedan muchos huecos. Como por ejemplo, querer replantear la cifra de desaparecidos que trajo aparejada la última dictadura. Vivimos tiempos en que los jueces federales creen poder aplicar el “2x1” a genocidas condenados por crímenes de lesa humanidad. Nos encontramos con un gobierno que decide aplicar un techo de aumento salarial para toda la masa trabajadora pero que le otorga un aumento por encima de ese techo a las fuerzas públicas, con un gobierno que decidió invertir en la compra de armamentos, un gobierno que cree que la fuerza pública existe para aplicar represión con un “protocolo antipiquetes”, criminalizando y dándole una figura de “terrorista” a los ciudadanos que deciden ejercer su derecho a protestar, a hacer huelga. Porque se intenta formar un discurso acerca de los pueblos originarios, se intenta instaurar que ciertos pueblos no son de Argentina, se los intenta rotular como “terroristas”, haciendo total y completo caso omiso a nuestra “Constitución”, la cual nos insta a “[…] reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad […]”

 

Es extraño hablar de la marcha casi una semana después, desde “Palabras Macabras” quisimos tomarnos el tiempo pertinente para analizar todo lo sucedido ese día y los días posteriores. Los discursos que se repetían, la repercusión en los medios hegemónicas y, por ende, en la opinión pública. Desafortunadamente, nos seguimos dividiendo con un tema que creíamos ya haberlo saldado. Los desaparecidos fueron una realidad de este país, los desaparecidos en democracia existen y no son mero invento de un partido político, o un “hippie drogadicto que se perdió” o un “terrorista que estaba defendiendo a indios chilenos (que viven en la Argentina) dentro de una propiedad privada”.

 

Hoy es seis de septiembre, hoy sigue faltando Santiago Maldonado, hoy la carátula del juzgado sigue diciendo “DESAPARICIÓN FORZADA DE PERSONA”, hoy el fiscal de la causa le pidió al gobierno explicaciones, hoy el Secretario de DDHH de nuestra nación dijo que la hipótesis más fuerte sigue apuntando a gendarmería, hoy el gobierno sigue escondiéndose detrás de una funcionaria que por un lado ofrece $2.000.000 de recompensa por información del paradero de Santiago, pero por el otro asegura severamente no querer encontrarlo. Los hechos hablan por sí mismos, estamos divididos en dos bandos, los que no quieren que aparezca y los que queremos y buscamos a un desaparecido más en democracia, Santiago Maldonado.


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