Miércoles 06/12/2017

 

ENTREVISTA A MAURITO FERRARI

“Insisto que la música construye la identidad del de al lado”

Por Palabras Macabras

"La Skandalosa Tripulación"

 

 

¿Cuáles fueron y son las sensaciones después del Bustelo hasta acá? 

Lo del Bustelo para nosotros fue “la noche”, “el show”, el evento más importante para la vida de la banda.

 

Todo se origina en base a un momento muy triste, nos dejó una sensación muy lumínica, de amor muy grande. Nos sentimos muy bien con lo generado y después revisando lo que había sido la noche, nos sorprendimos un montón de haber tenido la entereza de poder hacerlo. Había un pedacito de inconciencia trabajando ahí, porque fue muy pronto y encaramos un trabajo muy grande, tanto el homenaje como el disco.

 

Asique para nosotros fue una noche completamente inolvidable y trascendental para nosotros. Y esto nos dio los cimientos para poder decir “ahora si podemos continuar con el proyecto” de a poco. Fue el empujón para decir que estábamos en paz y empezar a procesar desde otro lugar.

 

A partir de ahí la banda fue encontrándose recital a recital, con una nueva etapa y una nueva fórmula que al principio era muy extraña y aunque hoy todavía nos estamos acomodando, cada vez se vuelve más divertida.

 

Estamos disfrutándolo un montón y venimos muy bien con la manera de procesar la partida del “Cebo”. Pudimos haber disparado para diferentes lugares y lo que se dio, me parece que fue la mejor manera.

 

¿Hay alguna razón por la cual la banda haya empezado a tocar más frecuentemente de lo que el público está acostumbrado?

Si, tiene es una razón muy importante para la banda. 

 

Primero sentíamos que rebautizarnos artísticamente también era reivindicarnos con el público, rencontrarnos con la gente y ver como sentía la gente la nueva propuesta de la banda, que si bien somos los mismos, el único sello irremplazable en una banda es la voz. Entonces necesitábamos saber cómo recibía la gente ese cambio, porque más allá del amor y entender como había sido la historia, tranquilamente podían no aceptar lo que se proponía y teníamos muchas ganas de madurar desde ahí, la confrontación con el público más inmediato. 

 

Segundo, que la banda necesitaba reactivarse económicamente, habíamos quedado con mucha deuda y para volver a salir como proyecto, necesitábamos disparar otra vez la economía de la banda y volver a tener una web, que todavía es algo que está pendiente, volver a activar merchandising y lanzar un nuevo disco. Entonces el único lugar que la banda más o menos puede generar una economía, es acá.

 

Entonces el plan fue madurar la banda otra vez, generar un poco de flujo económico y ya el año que viene volver al circuito de salir a tocar a otras provincias, otros países, etc. 

 

Además de ser el percusionista de “La Skandalosa”, ¿cuál es tu función en la banda?

Dentro de la banda, durante mucho tiempo fue ser el percusionista y siempre tuve una pequeña participación en cuanto a composición de los temas, en los discos hay algún que otro tema, así que también de alguna manera he sido un letrista minoritario y ahora también se le suma esto de cantar, que es un rol que no está elegido, se fue dando. Pero creo que no tengo un rol definido dentro de la banda.

¿Cómo viene la preparación para la Fiesta de la Cerveza?

Muy bien, la verdad que es la última del año y queremos dejar una buena impresión.

 

Si bien no tenemos tanto tiempo para tocar, la idea es hacer un show muy intenso. Otra vez apelamos a que no sea lo mismo, la banda siempre está cambiando algo: el orden de las canciones, los enganches, un arreglito, un invitado, siempre por mínimo que sea. 

 

Este show no es la excepción, yo creo que se va a notar que está bastante modificado todo, primero por la cuestión del tiempo y segundo porque respetamos mucho el escenario y la invitación. Así que queremos dejar una muy buena impresión de cierre de año, sabiendo que también se termina una etapa de la banda y que el año que viene tienen que aparecer canciones nuevas, propuestas completamente diferentes sin dejar de ser la banda y sin dejar de tocar como hemos hecho siempre, pero actualizándola.

 

Hasta acá nos hemos defendido con lo que ha hecho la banda en su historia, la bomba un tema que hicimos y otro nuevo que llegamos a presentar hace poco en vivo. El año que viene el fuerte tiene que ser las nuevas canciones y la rotación de las canciones de siempre de la banda.

 

Estamos tranquilos porque tenemos todo listo, pero sabemos que tiene que explotar, no puede ser menos que eso. 

 

“La Fabulosa Historia de los Inolvidables Marrapodi” 

 

¿Cómo inicia esta faceta de hacer teatro en tu vida?

Cuando era pibe, decidí que quería estudiar teatro, me metí en la carrera de Licenciatura de Artes Dramáticas, estuve nada más que un año y me fui por que la música me tiraba mucho más. Pero siempre tuve mucho gusto, la verdad que lo siento un lenguaje completamente diferente, que te aporta muchísimas cosas, desde muchos lugares. Es otra manera de comunicar, es otra manera de sentir, de vivir y me quedó mucho la inquietud de volver a expresarme a través del teatro, nunca había tenido ninguna experiencia.

 

Una noche en un bar, como muchas noches en bares que se deciden cosas de mi vida, me encontré con  grandes teatreros que les conté que tenía ganas de hacer teatro y justo estaba Lila Medina, quien es la directora de la obra en la que participo y me dijo que tenía algo que podría llegar a ser para mí. Al otro día me mandó el guion, me gustó y me mandé. 

 

Lo cierto es que me encanta, pero yo me siento muy acotado con las herramientas, porque trabajo con actores que la tienen muy clara. Si creo que la obra se adapta un poco a las posibilidades que yo tengo, ya si hubiese sido una obra mucho más cargada no la hubiese agarrado.

 

Es un lenguaje que me encanta y lo estoy disfrutando un montón, tenía muchas ganas de hacerlo, me había quedado la pica desde la adolescencia y lo estoy disfrutando a pleno.

 

¿Cuáles fueron las impresiones de las primeras presentaciones de la obra?

Muy lindas, la verdad que la obra es mucho más de lo que pensábamos que podía ser. Tuvo casi un año de armado, porque en el medio del proceso cada uno de nosotros tuvo muchos problemas que llevaban a que a veces la obra estuviera a punto de no terminar de armarse. Está pensada para escuelas secundarias y cuenta la historia del teatro nacional, es muy pedagógica, con muchísimo humor pero pedagógica en sí. En un momento decidimos presentarla en sala y nos dimos cuenta que el público general respondía muy bien, entonces nos quedamos muy sorprendidos y nos hemos animado a llevarla a un montón de lugares y espacios, es precioso como responde la gente.

 

Lamentablemente el teatro está muy lastimado y no hay mucho público, esa es la realidad, no se le da un gran marco pero siempre sentimos la satisfacción de que la gente que la ve se va contenta, satisfecha y siente que le aporta algo. Así que desde el primer momento es como una gran sorpresa y un gran nutriente, está buenísimo estar diciendo tanto y desde un lugar tan lindo como es el humor.

 

Contanos un poco de tu personaje.

Hago muchos personajes, porque la obra tiene la particularidad de que para contar la historia de los “Marrapodi”, que es una familia que llega desde Europa a la Argentina a hacer teatro y sin saberlo ellos van fundando los diferentes géneros teatrales que se han ido plasmando en la Argentina. 

 

La historia para ser contada necesita de cuatro actores que te van narrando cómo son las movidas de esta familia y en un momento se pone en personaje para mostrarte el estilo que habían fundado. Entonces por momentos soy Maurito y por otros momentos soy el personaje de un estilo genérico como es la zarzuela, el sainete, el realismo. Hago varios personajes siempre desde un mismo rol, que es un padre, pero son diferentes personajes en diferentes géneros con interludios de un actor relatando lo que está pasando tal como se los cuento ahora. Y está buenísimo porque también te da esa versatilidad. En un momento estás hablando con acento español y en el otro estás hablando con un acento más de los ‘70 y es muy divertido porque te da ese juego inmediato que la gente se sorprende un montón.

 

¿Cómo conjugas estas dos expresiones? La música y el teatro.

La verdad que parecen muy distintas pero están muy cercanas, me parece que cada una le aporta a la otra, porque por ejemplo para “Los Marrapodi” funcionaba que me metiera porque contiene música, entonces podía tocar el cajón, la viola, pude cantar un poquito y eso me dio la entrada.

 

El teatro lo que tiene de bueno también es que te ayuda a expresarte un montón, te da una soltura corporal que quizá uno en el día a día tiende cada vez a achicarla más, entonces eso se traslada después al escenario, a la hora de cantar las canciones. Te pones en el rol, pensás y sentís lo que estás diciendo y te da la particularidad de dejar de estar cantando sino que la estás diciendo.

 

Y todo el tiempo es un vaivén de información que parece estar distante, pero se acercan permanentemente  y es algo que se da naturalmente, no lo pensás. No decís “ahora que voy a cantar voy a poner en práctica esto que aprendí allá”, simplemente va pasando data por dentro que te fluye y se va haciendo parte de tu estructura diaria.

 

MAURITO 

 

¿En qué momento empezaste a pensar en el proyecto solista?

No sé bien en qué momento específico fue, pero si fue dentro del proceso de la partida de mi viejo y del Cebo. Para mí empieza a surgir en el peor momento de mi vida, porque me quedé sin laburo, pasé por muchas enfermedades que surgieron de bajas defensas, estrés y nervios, de mucha angustia. En el medio de todo ese descontrol emocional, en un momento sentí que no iba a poder salir adelante, me sentía realmente muy mal y para romper con eso, tenía la necesidad de hacer una catarsis.

 

Me acuerdo de un día puntual decirme “loco, ¿y si mañana me toca a mí? ¿Qué dejé, qué aprendí, qué hago con todo esto que he vivido?”. A partir de ahí se me prendió la lucecita de querer escribir y me di cuenta de que cuando empezaba a escribir, no paraba y me quedó la sensación de que no sabía si el disco estaba escrito, pero lo que yo quería decir ya estaba listo para salir. No fue algo que tuve que ir construyendo sino que lo escupía. Si escuchan las canciones son textos largos, tienen mucha letra y está como medio rapeado, era mucho tiempo soltando muchas líneas, largas con una carga emocional muy fuerte, y fue en el medio de un momento angustiante que creo que gracias a la idea de empezar a escribir, empecé a vaciar esa desesperación, empecé a encontrarme más calmo a cambiar un poco la energía. Que las canciones pasaran de ser textos a tener acordes tristes, y de los acordes tristes a querer bailar. Fue toda una transformación muy loca que viene de un lugar muy oscuro.

 

No sé si he hecho una buena catarsis, pero me siento en paz. Lo que yo necesitaba en ese momento era que sea puro, que al escribir no me careteara nada, permitir que si tenía que decirme algo feo lo dijera, si quería decir algo bonito, que fuera bonito, pero que no estuviese pensando cómo se iba a ver sino que tuviera que ver cómo lo estaba sintiendo.

 

Fue un ejercicio bastante complicado, porque es muy difícil enfrentarse, es horrible. Cuando lo vas laburando y llegas a estar en paz con vos, garpa un montón pero hay veces que vos vas a lugares que vos decís “que bajón” y si lo escucho y digo que es sincero, no sé si es lo mejor… sí creo que hay un montón de cosas más que se podrían haber dicho mejor quizá, pero sí creo que fue lo justo y lo necesario.

 

¿Sos Cagón?

Todos somos cagones.

 

Un poco el juego del nombre proviene de una condición natural que tenemos los seres humanos. Todos en algún punto tenemos miedo, a veces puede ser a la muerte, a veces a decir lo que sentimos, a las arañas, no sé. Todos tenemos miedo en algún momento y me parece que lo primero que quise decir en ese momento es “soy igual a vos”. Esto no es como “che, te muestro lo que me pasa y vos lo miras de afuera, esto es tuyo también”.

 

Por otro lado, sentí que le encontraba una vuelta de rosca, cuando vi que a pesar del miedo muchas veces las personas hacemos algo. Entonces era algo loco decir “mira con todo el miedo que tengo vengo y te muestro esto” para mí tiene el doble de valor. 

 

Yo no me considero artista para nada, tampoco cantante, ni escritor y animarme a soltar todo eso que me estaba pasando es muy fuerte. De hecho me acuerdo que aun escuchando el disco que estaba sonando re lindo y re piola, me largué a llorar por haberme expuesto de esa manera.

 

Y sí, soy un cagón, creo que todos lo somos pero también siento que tiene mucho valor ese miedo para haberme animado a escribir todo esto.

 

¿Qué se necesita para ser artista?

Creo que se necesita mucha alma, mucho sentimiento, tiene que ser muy puro. El arte se embellece un montón desde ahí, tiene que tener mucha voluntad, el arte con ganas me parece que no alcanza hay que dar mucho y también me parce que hay que romper muchas estructuras, ponerse en muchos lugares, dejar de juzgar un montón de cosas, purificarse un montón.

 

A veces el arte tiene muchos cierres, muchas cosas conservadoras, limitaciones que a mi parecer es todo lo contrario, hay que romper y cada vez ampliarse más al punto en que ya nada es concreto. 

 

Sigo sintiendo que no soy artista, pero si me preguntan desde afuera digo que es sentimiento, mucha voluntad y mucha pureza.

 

Ya conocemos quien es Maurito Ferrari desde afuera. Pero para vos ¿quién es Maurito?

Maurito es un loco muy emocional que lo que ha soñado siempre lo ha construido en base a la voluntad y no a las herramientas, siento que las conquistas que tiene, las tiene porque siempre le puso y aun no teniendo chance de lograrlo siguió poniéndole.

 

Creo que es un pendejo muy simple pero a la vez muy enroscado, que le gusta mucho su vida cotidiana pero a la vez sueña con cosas muy ambiciosas y que está muy enamorado de lo que hace y lo que se puede hacer con lo que hay alrededor, lo que le da la vida. 

 

Se pelea mucho con su cabeza pero también se abraza mucho a al corazón y encuentra momentos de paz en eso, es como un ida y vuelta permanente, como una rueda girando una y otra vez.

 

Es un pendejo de barrio.

 

Ya grabado el disco, escuchándolo ¿Qué opinión se merece de tu parte?

El otro día hablaba con el productor del disco y decíamos que los discos no se terminan. Llega un momento que decís ya está, pero siempre se lo puede mejorar, pero en un momento tenés que dejar que la canción sea.

 

No lo escucho al disco, creo que no lo voy a poder escuchar nunca. A veces quiero pero ya no me pertenece. Sí siento que es puro, sincero y que tiene mucho trabajo también, más allá que arrancó como una catarsis emocional, tiene muchísimo laburo y muy serio y lo quiero un montón. 

 

Aunque no sea lo mejor, lo quiero una bocha y le agradezco que venga a rescatarme.

 

¿Cómo ves la política cultural de Mendoza y como se ve la escena local independientemente del estado?

Yo creo que la escena mendocina está en un gigantísimo momento. Hay muchas bandas de muchísimos géneros y con muchísimo para contar. Se ha hecho muy común en shows de “La Skandalosa” de charlar con otras bandas para decir que “esto hay que sostenerlo como músicos” más allá de los nombres propios como decirte: La Skandalosa, La Poxiband, Pasado, etc., sostenerlo como artista y hacer que esto crezca y que se escuche, que se entienda que no estamos jugando.

 

Si bien es divertidísimo, no lo hacemos para jugar, lo hacemos porque lo queremos, lo necesitamos y porque aporta un montón a la escena local y a la construcción de la persona. Salís a comprar a la verdulería y vas escuchando música, la música es muy importante, te puede llevar para un lado o para otro.

 

Entonces la escena está en un gran momento y lo que nos falta son espacios  y tratos reales, de verdad. Porque a veces lugares podés encontrar pero los tratos no terminan de cerrar y también tiene que ver con que no hay mucho para ofrecer del otro lado tampoco. Hay un deterioro grande, las políticas culturales nos limitan en la actualidad y el que se quiere poner en ambicioso pierde, porque para tener un buen escenario, una técnica, salidas de emergencia, buenos baños, la capacidad justa, es imposible. Estar pagando diez mil millones de impuestos, es realmente muy difícil y si bien a veces el estado se hace presente con ciertos festivales que agrandan un montón lo que está pasando, en el día a día los fines de semana comunes las bandas lo padecemos un montón. Preparar un recital es durísimo.

 

Hay como una tensión media extraña porque hay muchísimo para contar desde muchísimos lugares por la cantidad de bandas y grandes artistas que hay pero no hay mucho lugar ni una buena fórmula para hacerlo y eso es algo que es muy difícil de laburar porque no  tenemos mucho para hacer. Los músicos somos músicos, no tenemos la posibilidad de meternos en el seno de la cuestión para ver como arreglarlo. Es por eso que se hacen muchos colectivos de artistas, sellos, que intentan potenciarse entre sí para sostenerse porque si no se va todo al carajo.

 

Últimamente se ve mucho más que los músicos y artistas están apoyando a sus compañeros dentro de la escena, pero hay una unión real del día a día para luchar por sus derechos. ¿Existe esa necesidad y no saben cómo hacerlo?

Es complejo, es muy amplio analizarlo y en cada discurso errores van a aparecer. Por ahí lo duro es que los músicos para poder hacer música y sostenerse cada uno tiene un laburito aparte, entonces es muy difícil ya desde ahí decir “bueno tengo mi trabajo día a día, más el esfuerzo extra que exige poder hacer música, si a eso le sumo que tengo que salir a insistir con esto quizá se haga insostenible”. Quizá por eso descansamos, nos olvidamos de eso.

 

Yo estoy muy de acuerdo con esto que dicen ustedes de que falta mucho y en muchísimos aspectos, no solo en los recitales. También por ahí, por poner un ejemplo decimos “no a la minería” como dice “La Skandalosa” y a veces llegan las marchas y no está toda la banda parada ahí. Sucede realmente porque toca laburar, estudiar y hay miles de situaciones.

 

Sería genial que existiera una manera de poder empezar a ordenar todo eso y generar una lucha y una conciencia diaria, pero lo cierto es que las condiciones te llevan a que no te dé la energía. Cada uno va manteniéndose como puede y ayudándose en lo que puede. De hecho hoy ni las bandas más grandes de la provincia  se solventan así mismas.

 

“La Skandalosa” tiene muchos problemas y todo el tiempo está remando, los “Señalemelo” están en la misma, “Pasado” está en la misma, entonces ni siquiera las bandas que más o menos pueden flotar, flotan de verdad.

 

Es difícil, pero si estoy de acuerdo que es necesario también llegar a ese punto, pero a mí no se me ocurre como empezar  decir “bueno muchachos, empecemos a resolverlo” porque también es muy desgastante. 

 

A mí me llama mucho la atención que la música ha llegado a convertirse en un entretenimiento, ya no es una voz de lo que está pasando en tu región. Quizá al estado le falta entender un poco eso, que los músicos no estamos divirtiendo a la gente, más allá que los recitales están buenísimos, pero también son expresiones reales de lo que está sintiendo el pibe que vive en tu departamento, provincia, en tu barrio.

 

Insisto que la música construye la identidad del de al lado. No sería lo mismo si “La Skandalosa” en vez de cantar “por la ruta del sol” fueran todos los temas hablando de qué lindo sería vivir en Miami, estaríamos construyendo otra cuestión.

 

Me parece que hace mucho tiempo, el mundo completo empieza a ver a la música como un entrenamiento y no como una voz identitaria de lo que está pasando en cada región. Si ustedes se fijan ya casi no se escuchan álbumes, se escuchan canciones puntuales. La industria de la música es netamente entretenimiento. Es algo complejo que no tiene que ver con solo lo que pasa en Mendoza, es una magnitud que viene de muchísimos lugares.

 

Yo pienso en los músicos que tienen que tocar, producir, armar los diseños, conseguir los lugares, imprimir las entradas, ya los músicos luchan contra todo.

 

Es tan complejo, desde tantos lugares, el Estado ni siquiera tiene autoridad sobre sí mismo, es ridículo. Quizá si lo defendiera como que esta es la expresión de lo que está pasando con la juventud ahora, sería distinto.


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