Viernes 16/03/18

 

EL CÍRCULO VICIOSO

Y la decadencia de lo cultural

Esta nota iba a hacer para compartir la experiencia de “cómo hacer un festival cultural y no morir en el intento”, pero en realidad no hay forma de sobrevivir. Con el “Cumpleaños Macabro” llevamos cuatro festivales organizados. Con todos nuestros aciertos y errores hemos ido creciendo pero, ¿qué tanto ha crecido Mendoza a nivel cultural? ¿Cómo le damos la vuelta a la milanesa? 

 

Lo primero con lo que te cruzás a la hora de hacer un evento cultural es conseguir un espacio, teniendo en cuenta que la infraestructura que te ofrecen no está planteada para la cantidad de gente que realmente va a estos eventos. Los lugares piden una cantidad de dinero para llenar lugares que son imposibles de llenar en Mendoza. 

 

Por otro lado, conseguir publicidad que te haga el aguante no ocurre siempre, es más, casi nunca. De pedo podés arreglar como un favor y quizás te atinan a dar doscientos pesos que ni para las entradas te alcanza. No hay gente, ni instituciones que pongan plata en serio y menos si tu idea es plantear un mega evento. 

 

Toda la odisea se concentra en abaratar costos, pero el mínimo de cada cosa a pagar es carísimo y muy berreta. La escena cultural mendocina no está pensada para los eventos que se pueden organizar.  Respecto a los lugares públicos no siempre tienen la disponibilidad y además te deben aprobar el proyecto. Para hacerlo lo evalúa personalmente el director del organismo. A esto le sumamos que los lugares públicos están teñidos por políticas oficialistas y los cargos son puestos por el gobernador y/o secretario de cultura… todos conocemos como estos sujetos aman tanto el arte independiente.

 

Llenando el Titanium (donde se hizo el cumpleaños macabro) ganás 50.000 pesos aproximadamente. Y entre sonido, backline, entradas y publicidad se te van 20. 000. De los 50.000 el 30 % se lo queda el salón. Por ende como organizador no te queda un mango y todavía te falta pagarle a los artistas, otro tema que hay que tener en cuenta.

 

La tarea de los artistas con la difusión y la venta de entradas también se ve comprometida. Nosotros tomamos la postura de que ellos no están para vender entradas, pero esa casi la única manera que tienen de moverse. Cosa que, por ejemplo, los elencos de teatro si respetan. En caso contrario, si las bandas no están de acuerdo con vender entradas deberían moverse por el lado de la publicidad y redes sociales, muchas bandas en Mendoza tienen abandonadas las redes sociales o no le prestan atención a ese aspecto. Aclaro que todo esto debe entenderse en el contexto de un festival cultural independiente y autogestivo.

 

Si uno pudo sobrevivir a todo lo anterior, aún le queda el último reto, pero de ninguna manera menos importante. Hacer que la gente vaya, porque puede ser el festival gratuito mejor musicalizado, híper profesionalizado, con la mejor infraestructura del mundo pero la gente no iría de todas formas. Las políticas culturales han sido tan frías en Mendoza que nos hemos acostumbrado a no darle bola a estos eventos, a menos que tenga un invitado nacional o internacional de relevancia. O quizás 700 carteles por barrio, pero ni eso ¿Qué tanta concurrencia hubo en música clásica por los caminos del vino? La difusión de los eventos es un papel clave para los eventos culturales, y nosotros como medio es lo primero a lo que debemos apelar. 

 

Aun con toda la difusión del mundo, el apoyo hacia lo local está desvalorizado. Si hablamos en números, nadie paga por un local lo que paga por un extranjero, y es al primero al que juzgan a la hora de cobrar una entrada cara. En grandes festivales como la “fiesta de la cerveza” o el “Lollapalooza”, siempre se acepta el valor de la entrada, pero estos festivales solo benefician al extranjero, porque a las bandas locales no se les paga lo que deberían. Seguimos cayendo en contradicciones porque si es caro y es oficial es mejor. Pero si es caro e independiente es una estafa.

 

Hay una crítica general también, falta gente que se la juegue por el arte, que arriesgue, que invierta. Y los hechos antes mencionados son algunas de las razones, y en esto aplicamos a todas las artes. 

 

En los tiempos donde hay ajuste y falta la plata, el primer recorte es hacia la cultura y el arte. A lo primero que dejás de ir cuando no tenés un mango es al teatro o a esos eventos porque se cree, erróneamente, que esas cosas son las innecesarias. 

Aun con todo en contra, las movidas independientes se siguen dando. En espacios pequeños, algunos no tanto. Los artistas siguen remándola por el arte. Y todos estamos de acuerdo en la excelente calidad que la escena mendocina tiene para dar.

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