Martes 17/04/2018

EL PORTÓN

El espectáculo formó parte del XVI Festival por la Memoria, presentado en la Enkosala Gladys Ravalle, de Godoy Cruz. La obra nos invita a presenciar como espectadores un día en un manicomio

Cuando se entra a la sala se entrega una hoja en la cual se muestra la ficha técnica de la obra y una síntesis del argumento, aclarando al final que esta historia está basada y ficcionada a partir del relato de un ex preso político en la Argentina de 1975 a 1979.

 

La historia nos presenta a cinco internos, de los cuales dos de ellos son músicos (un guitarrista y un contrabajista) y nos van llevando, primero, por las vivencias y convivencia que tienen estos individuos, lo cual despertó risas en el público, para luego hacernos cuestionar ciertos hechos naturalizados sobre la locura.

 

El espectáculo comienza con una voz en off de presentación de los tres personajes que van a ser nuestros guías: Tomi, “El Coyote” y Luisito. De los tres se cuenta cómo llegaron ahí, poniendo un especial énfasis en la historia de “El Coyote”, dudando de si realmente estaba loco o no, ya que lo trajeron de la enfermería de la cárcel. Se explica, también, que los otros dos llegaron como marginales, no dementes.

 

Luego se presenta otra voz en off como sujeto tácito de la obra, llamada Elena, quien dice ser una ex-trabajadora de la limpieza del manicomio. Este personaje aparece para contar situaciones que se han tenido con los internos en diversas partes de la obra, aclarando siempre que ella y sus colegas dejaban todo «limpio».

 

A medida que va avanzando la historia hay algunos bailes y canciones que ponen en duda la necesidad del encierro colectivo de «los locos». En los mismos sobresalen frases como «el hospicio es una boca grande que te traga»; «desmanicomiarización»; o «saldré de aquí en pocos días más, saldré de aquí lo puedo asegurar», ironizando sobre la situación que tienen los locos y sobre la que tenían principalmente en la última dictadura militar. 

 

La sensación de encierro y de pérdida de la cordura debido a dicha sensación se hacen muy presentes en la obra, lo cual genera incomodidad, pero en un sentido “brechtiano”, que obliga al debate sobre el tema.

 

También se hacen presentes temas como el abandono, la confusión, y la ilusión (de salir del encierro, de que los vengan a visitar, de cambiar la situación), con lo que se guía al espectador a sensibilizarse sobre la situación de los internos. 

 

Existen algunos momentos de «juego escénico» en los cuales los tres actores principales realizan otros roles, tales como policías o guardias del hospital, poniéndose así en el papel de personas en situación de poder, con diversas referencias a la última dictadura militar, lo que hace al público cómplice de torturas, amenazas y violaciones a los derechos humanos naturalizadas por los personajes.

 

La crítica “foucaultiana” sobre la obligación de reclusión de las personas consideradas insanas es muy notoria y hace a uno cuestionarse la necesidad de que exista como también la vigencia que tiene la crítica.

 

Dentro de la escenografía es muy notorio el uso del color blanco, que inunda todo el escenario: cortinas, vestuario, bambalinas; todo es de ese color, dando la idea de «pulcritud» o «limpieza», con lo cual se duda si es por ser el color más presente en los centros psiquiátricos o de manera irónica por la suciedad que allí existe (tanto simbólica como real).

 

Esta es una obra en la cual hay un muy buen trabajo físico e interpretativo de los actores, lo cual empuja al público a reflexionar tanto en la situación que padecen los internos de los manicomios, como la de aquellas personas torturadas tanto por militares como por guardias en la última dictadura militar. Lamentablemente es un tema que sigue vigente y más que un tema acabado, se nos presenta como una realidad que sigue ahí aunque no la queramos ver.

Este es un espectáculo que muestra que el teatro mendocino tiene mucho por ofrecer y que, lejos del aparente conservadurismo que se conoce en la provincia, por medio de la cultura se busca provocar al espectador a reflexionar sobre temas no siempre cómodos para tener en cuenta.

 

FICHA TÉCNICA

 

Autoría: 

Lautaro Ocaña

 

 

Elenco: 

"Los Locos"

 

 

Dirección: 

Lautaro Ocaña

 

 

Actores: 

Carlos H. Sosa

Beto Lisanti, Sam Miño

 

 

Músicos: 

Hugo Berón

Laureano Melchiori

 



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