Miércoles 21/11/2018

FRENESÍ

 

Por Rocío Pereyra

 

Viajo sola. Un poco. O no. Marcho.

Anduve un poco solitaria.

Recorrí varias veces el camino del pasado. O quizás no.

Navego por el mar del presente.

No volví atrás. Mi mirar no se volvió.

Volé por el vasto firmamento. Soñé mucho y de forma extraordinaria.

Salté lo más elevado que pude.

Reí.

Dancé a mi propio concierto.

Imaginé.

Suspiré. Callé mi opinión, cuando no debí. Apreté mi mandíbula.

Mordí mi labio. Mis ojos no escamparon en bastante tiempo.

Grité anhelando no murmurar nunca jamás.

Ahora escalo el Himalaya en busca del mañana. Mi futuro.

Mis luceros se alzan al cielo buscando respuestas. Los cierro.

Observo abismada el verde de los prados.

 

El verde de la vida.

Percato el mundo con brillos en mis ojos.

Aspiro el viento frío de las aceras.

Sonrío. 

Bailo al compás de mis sentimientos.

Contemplo como el dios Sol se alza en la bóveda celeste por sobre todos los astros.

Es un nuevo día.

Un flamante despertar.


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