Martes 26/12/2017

HOY

Fui nacida así -lejos- de mi voluntad como cae un fruto desde el árbol cuando su semilla ha madurado, así -lejos- el alma ya con dolor, fui nacida con dolor.; dice mi madre que no quería salir del útero -ya sabía yo que iba a ser difícil-, fui traída como arremete el viento zonda contra las pelotitas del paraíso, a este mundo fui traída hembra y hembra fui criada y tengo heridas de hembra en la piel.

 

Un amor, piden las niñas un amor como la leche con chocolate a la hora de la merienda, yo recuerdo los escalofríos. Rezaba a mi abuela un canto insípido para descubrir el deseo mientras “que bonita es, sabe bailar” decían las viejas “que ojos tan grandes” decían las señoras cuando nos veían pasar. 

 

Las niñas lejos de la inocencia primaria, insomnes a la noche con los ojos entreabiertos mirando el techo con ardor de madres futuras con el vientre descosido detrás de vestidos rosados y tierra, ellas sueñan que viene un niño por la costura del río y las bebe. Las niñas desean desde las entrañas debajo del tul, las niñas afiebradas también recuerdan el sentir del tacto entre las sábanas. Las niñas también sueñan con un amor pero no se les enseña a bocetear antes del primer óleo y qué difícil qué difícil dice un artista que es el óleo para pintar. Las niñas de piernas cruzadas no deben amarse ni deben peinarse demasiado, ni dejar de desenredarse el largo cabello, las niñas deben llevar largo el pelo muy largo como las hilachas del alma y dejarlo que se ondule al viento para la contemplación. Lejos del deseo las niñas sienten el cepillo entre las hebras de su pelo y un escalofrío les recorre la espalda, las niñas se peinan entre ellas y así descubren el placer mientras sueñan con un río y un hombre que les recorre con la lengua.

 

Esa edad indecisa esa bisagra entre dos expectativas sembradas en cada hemisferio del cerebro esa abismal potencialidad reflejada en la mala proporción  de las partes del cuerpo sin ser adulta crece, la niña tiene dudas tiene deudas con la vida al precio de la primera sangre, se pregunta cómo hacer para beber del placer de la botella más llena turgente la adulta apocopada. Tergiversada por la proporción aurea dibuja el placer sobre la mesa de almorzar y traza un mapa que conecta los pechos con la oreja con la cornisa del edificio apoya sus pies en el precipicio deseando caer, ya intuye esa adulta potencial exponente del dolor el abismo del placer y desea arrojarse como una gota de agua a la corriente de una catarata inmensa del tamaño de la luna si fuese un camino hasta la tierra, con la punta de los dedos asomando por el bisel de la terraza asomando como el canto de un grillo demasiado grave una noche calma en la ciudad grisácea. Los pies se acarician entre ellos  la sed desconocida un buceo en las cremalleras diría un mal traductor de español neutro, las cosquillas, la niña apenas un poco crecida con cuerpo contoneado y rítmico no sabe qué busca no habla del amor ni del placer pero baila. Baila y besa así con la naturalidad que respira y siente los cuerpos pegados al suyo como superficies a acariciar –desea - desea que esos cuerpos que la abrazan sacien su placer. Baila y besa como si fuera un ritual con la vehemencia con la que alguien responsable va al trabajo. Esta potencia que es la niña que es el deseo comprende que se trata de la insatisfacción que el mundo es un cristal de espejos que no reflejan nada más que su propia superficie inanimada, así sin reflejo ella comprende que se trata de ofrecer saciedad para alcanzar el prisma funesto de Juana el contorno biselado en el equilibro cósmico y no se trata de orgasmo sino más bien de aceptación del deseo. Las reglas de la saciedad rigen el devenir de los cuerpos.

 

La belleza es un  abismo ya lo decía Baudelaire no me canso de pensarlo la belleza está en los cuerpos, en la naturaleza la belleza es entrópica tiende al caos -la belleza-- nombrarla me da vida guía el pulso de mis pensamientos en un ritmo ancestral antes que la piel la corteza la belleza atraviesa todo quiero – quiero – quiero- rozar la punta de mis dedos con el centro de una flor y acabar. Así entro en sincronía con la naturaleza pero antes de eso vino el caos inicial que es más difícil de interpelar, el caos inicial.


Escribir comentario

Comentarios: 0

NOTAS RELACIONADAS