Los Amantes

Está viniendo por mí.

 

Puedo sentir su fría respiración en cada esquina de mi habitación, puedo escuchar sus susurros cada vez que mis ojos se cierran, y ver la fugaz imagen de su lúgubre rostro al abrirlos.

 

Siento sus garras constantemente a mí alrededor, esperando para cerrarse y atraparme entre ellas, para llevarme a su reino de mórbido ensueño.Tomó mi cordura hace ya mucho tiempo. Tanto quizá, que no puedo recordar un día sin que ella me atormente; y a pesar del horror que me provoca su frío, me he vuelto adicto a su fúnebre cortejo.

 

Entre arrullos, me ha llevado por los pasillos de su vasto palacio. Mostrándome en sus recámaras, las visiones de oprobio y sufrimiento que tanto me atormentan. Y al despertar, me recuerda cuán cerca estoy de habitar en él.

 

Pero ahora, luego de tanto padecimiento, mientras camino por este impío sendero hacia el patíbulo. Su arrullo me viene obsequioso y calmo. 

 

Y mientras la soga rodea mi cuello, y la arena se escurre rauda por mi reloj, la veo sonriente entre la multitud, acercándose a mí, y ahora resulta que ya no deseo huir de ella.

 

Sus susurros y su respiración, ahora me tranquilizan. En su rostro, solo veo amor y compasión; y espero ansioso a que me tome entre sus suaves y gentiles manos.

 

Ahora, mientras me lleva en su cálido abrazo, caminamos por los pasillos de su vasto palacio, donde finalmente la paz me alcanza, y contemplo todo el esplendor de aquel eterno espíritu, aquel demonio y ángel de la providencia. 

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0