Oliverio Girondo

12

Se miran, se presienten, se desean, 

se acarician, se besan, se desnudan, 

se respiran, se acuestan, se olfatean, 

se penetran, se chupan, se demudan, 

se adormecen, despiertan, se iluminan, 

se codician, se palpan, se fascinan, 

se mastican, se gustan, se babean, 

se confunden, se acoplan, se disgregan, 

se aletargan, fallecen, se reintegran, 

se distienden, se enarcan, se menean, 

se retuercen, se estiran, se caldean, 

se estrangulan, se aprietan, se estremecen, 

se tantean, se juntan, desfallecen, 

se repelen, se enervan, se apetecen, 

se acometen, se enlazan, se entrechocan, 

se agazapan, se apresan, se dislocan, 

se perforan, se incrustan, se acribillan, 

se remachan, se injertan, se atornillan, 

se desmayan, reviven, resplandecen, 

se contemplan, se inflaman, se enloquecen, 

se derriten, se sueldan, se calcinan, 

se desgarran, se muerden, se asesinan, 

resucitan, se buscan, se refriegan, 

se rehúyen, se evaden y se entregan. 

Nocturno 5

La lluvia,

con frecuencia,

penetra por mis poros,

ablanda mis tendones,

traspasa mis arterias,

me impregna,

poco a poco,

los huesos,

la memoria.

 

Entonces,

me refugio

en un rincón cualquiera

y estirado en el suelo

escucho,

durante horas,

el ritmo de las gotas

que manan de mi carne,

como de una gotera.

Visita

No estoy.

No la conozco.

No quiero conocerla.

Me repugna lo hueco,

La afición al misterio,

El culto a la ceniza,

A cuanto se disgrega.

Jamás he mantenido contacto con lo inerte.

Si de algo he renegado es de la indiferencia.

No aspiro a transmutarme,

Ni me tienta el reposo.

Todavía me intrigan el absurdo, la gracia. 

No estoy para lo inmóvil,

Para lo inhabitado.

 

Cuando venga a buscarme,

Díganle:

"se ha mudado 


 

Entonces, ¿Pactamos? 

 

Buenos Aires, 9 de Mayo de 2013

 

Estimado David:

 

                               Muchas gracias por cederme tan gentilmente un espacio en tu  macabra revista. Aprecio con inconmensurable afición el valioso rincón que  ofreces  a mis desnudos poemas.

 

                                    Quisiera que no tomés a mal esta petición porfiada ya que con humildad te lo solicito desde mi  profunda y sincera convicción de escritor. Una importante amiga mía, mi par, una poetisa y cuentista excelente me entregó un material digno de aplauso, lleno de valor y muy recomendable. Te pido tengas a bien, David, darle a mi preciosa camarada, a mi apreciada July Bocci, un lugarcito en tu publicación. Es difícil conseguir territorio donde hacerse visible; el mundo está lleno de planteos y re planteos a la hora de ceder un espacio para tal hazaña. Agradecería que le cedieras un recoveco, sé inteligente y jamás consientas la  ínfima posibilidad de ponerte en la vereda equivocada, recuerda que “los críticos olvidan, con demasiada frecuencia, que una cosa es cacarear y otra  poner el huevo.”

 

                               Tu revista incendió mi mente, espero que encienda las mentes de los otros, David. 

 

Sigo girando…

 

OLIVERIO GIRONDO

 

July Bocci

Decían

Decían que su sobrenombre era “Mariposa” porque, específicamente, adoraba a esos animales, que estaba terminando la carrera de bióloga y debido a este fanatismo, trabajaba en una tesis sobre ellas. Era mentira. La verdad es que su nombre era María Posadas, y en el curso donde estudiaba había cuatro Marías más;  entonces, para evitar confusiones, unieron las dos primeras silabas de su nombre y las dos primeras de su apellido y así quedó Mari-posa, simplemente por coincidencia. Solo había entregado un informe de ellas porque el profesor lo dictó así como consigna, se les ordenó hacer un trabajo sobre insectos y a cada alumno uno diferente, abeja, mosquito, etc.  

 

Decían que esa joven era perfecta. Inteligente, trabajadora, responsable, de buen carácter y dueña de una gran belleza. Era mentira. La verdad es que muchos la envidiaban y se alejaban de ella, por ende tenía pocos amigos. Solía ser muy callada y cortante. Cuestionaba constantemente a sus profesores cuando no estaba de acuerdo en algo y no paraba de discutir hasta llegar a la conclusión que más le convenciera.

 

Decían que era una chica afortunada, que provenía de una muy buena familia adinerada y que había ganado una beca en la universidad. Decían que siempre andaba sonriente, que poseía buena salud (nunca se enfermaba) y estado físico. Era mentira. La verdad es que sus padres estaban separados y se habían mudado lejos de ella. Era hija única, siempre se sintió sola. En realidad nadie se fijó en si sonreía o no, tampoco recordaban si alguna vez estuvo triste o deprimida. Parecía que nunca se enfermaba, solo parecía, pues jamás alguien se fijó en su estado de salud.

 

Decían que amaba la biología. Que ese día, quizá, estaba cazando insectos, o solo investigando sobre ellos cuando cayó al río. Era mentira. La verdad es que María lucía un vestido negro y muy brillante aquella noche. Además, unos metros antes de la orilla, encontraron unos zapatos con taco aguja, también brillantes. Se había puesto mucho perfume, aún hoy, sigue oliendo a flores.

 

Decían que la muerte fue rápida,  que cayó al río en plena noche de invierno, la corriente arrasó con ella casi sin dejar rastro, hasta que días después la encontraron. Era mentira. La verdad es que fue una muerte lenta. Intentó, hasta más no poder, luchar contra la corriente, agarrándose de donde pudiera. Pero fue inevitable golpearse en la nuca, iniciando así una hemorragia que, con las bajas temperaturas, terminó con su vida. Por suerte fue así, caso contrario su muerte hubiera sido más cruel y dolorosa, ya que hubiera muerto ahogada.

 

Decían que estaban apenados, que era una importante amiga que de ningún modo podrían olvidar. Era mentira. La verdad es que la noche de su muerte había una fiesta al lado de su departamento y ella no había sido invitada. Nadie supo que el día de su muerte también había sido el día de su cumpleaños, y las personas que ella invitó a la celebración nunca se presentaron.

 

Decían algunos que la podían ver por los salones de la universidad, decían otros que aparecía en el bosque cerca del río. Decían que su alma nunca abandonó ese lugar. Decían que no descansaría hasta vengarse una por una de las personas que la habían maltratado de una forma cruel e injusta. Era verdad.


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