Miércoles 27/09/2017

LASAÑA DE MONO

 Antes del estreno de esta intrigante comedia mendocina, nos pasamos por las oficinas de “La Puerta Amarilla” para charlar con los creadores de la película. Entre café y juguito, Federico Santos (Director y Productor) y Daniel Jatib (Productor), nos contaban un poco acerca de la realización y de cómo llegaron hasta esta instancia.

 

¿Cuánto costó en espíritu realizar esta película?

Nosotros siempre decimos que son como cinco partos. Cada proceso es un parto diferente. Escribir el guion, entrar al instituto de Cine, filmar la película, conseguir la sala para estrenarla y después… que vaya gente. Por suerte ya estamos en la última etapa que es intentar que vaya la mayor cantidad de gente al estreno. No sabemos si costó en espíritu, sí sabemos que cada paso, es una batalla, que cuesta y cuesta mucho, pero cada vez que se logra es como que se vuelve a renovar ese espíritu y te da la fortaleza para seguir al siguiente paso. Cada paso es difícil, pero es gratificante.

 

¿De dónde sacaron la inspiración para hacer un film de esta índole?

A nosotros siempre nos ha gustado la comedia. Cada vez que empezamos con una idea, termina siendo comedia. Y “Lasaña de Mono” mezcla los diferentes estilos de comedia, va variando un poquito con el absurdo, comedia negra y así. No puedo contar mucho porque sería hacer “spoiler”, pero sí se puede decir que el título es un juego de palabras, que tiene que ver con el mono ambiente del lugar donde transcurre y con la comida también, por supuesto.

 

¿Cómo fue el proceso de selección del elenco?

Salvo Marco Antonio Caponi y Gisela Campos, que desde el guion pensamos que podían ser ellos, lo demás fue casting. Se hizo el llamado y vinieron más de 60 personas , que nos sorprendieron para bien, porque habían varios candidatos y salvo Darío Anís, quien hace de Timoteo - el coprotagonista -, que cuando lo vimos pensamos que era el indicado (no nos costó porque encajaba perfectamente). Los demás fueron más difíciles para seleccionar. Tuvimos un mes de casting, primero seleccionando el “fisic du roll” y después casting. Nos sorprendió también la cantidad de chicos que hacen actuación de esa edad y ese rango, y lo hacen muy bien.

 

¿Qué quieren transmitir con esta película?

No hay un mensaje final que te va a cambiar la vida. La película es una comedia y está realizada para pasarla bien, disfrutar y pasar el rato, es más para el entretenimiento. También queremos que se vea que en Mendoza sí se puede filmar profesionalmente, estrenar en cines comerciales, hacer lo que hace cualquier película de Estados Unidos. 

 

¿Cuáles son los roles de cada personaje, sin revelar la trama de la película?

Transcurre el 90% en un mono ambiente donde vive un estudiante de veterinaria que viene a Mendoza a formalizar sus estudios. Le da un ataque de agorafobia y por medio de un inmobiliario que es medio trucho sub alquila el lugar. Entonces este chico al no poder salir y encontrarse con un inquilino nuevo, lo deja vivir con él y la convivencia de estos dos totalmente opuestos es lo que lleva la trama de la película. 

 

¿Por qué decidieron hacer cine?

Federico: A los 12 años, sin existir la tecnología que hay ahora, filmé un corto con compañeros de la primaria. Con una video casetera colgada y una cámara conectada con un cable. De ahí nació la pasión. Soy de Fray Luis Beltrán y creo que perdí después el hilo, no era posible para mí tener el pensamiento de hacer cine o dedicarse a eso. Después de grande las casualidades de la vida, me llevo a conocer gente de la escuela de cine y me sorprendí “se puede hacer cine en Mendoza”. Estuvo siempre la idea loca de irme a otro lado a estudiar cine, pero cuando me enteré de la escuela, aproveché la oportunidad. 

 

Daniel: Lo mío no fue tan marcado como Fede de chico, pero si era una persona que le encantaba y me encanta ir al cine, siempre tuve las ganas de estudiarlo. Pero sí me pasó lo mismo que Federico, que no sabía que había una escuela de cine, a lo sumo pensé que lo más lejos era estudiar teatro. Cuando supe que existía la escuela y que llevaba tanto tiempo ahí, no lo dudé. Y los dos empezamos tarde a estudiar, no fue después de la secundaria. Empezamos otra carrera diferente, pero cuando la descubrimos, nos metimos de cabeza. Me acuerdo de una charla con un amigo en Córdoba, hablando de documentales y de cine en general y él me dijo “che, pero me parece que en Mendoza hay una escuela” y cuando volví me inscribí directamente.

 

¿Qué les gusta más el cine nacional o internacional?

Creemos que hay que dividirlos por género, más que nacional o internacional. Si tenemos que ver una película de ciencia ficción o de acción, preferimos el internacional. Pero la comedia argentina nos hace reír más que la de afuera por ejemplo. Igualmente tratamos de no encasillarnos en cuanto a cine y creemos que está creciendo mucho el cine nacional. En cuanto a ciencia ficción Argentina, es un debate complicado; nos encanta y tratamos de hacerlo y cambiar la calidad de lo que se ha hecho. Sabemos que cuesta y el presupuesto cambia mucho.

 

¿Tienen otros proyectos o están concentrados totalmente en “Lasaña de mono”?

           Tenemos, hemos presentado en el instituto de cine un par de proyectos, pero estamos desvelados con el estreno del 28. Van todos los cañones ahí.

 

Además de la producción y dirección ¿cumplen algún roll dentro de la película?

           Daniel: yo tengo un papel chiquito, hago de un quiosquero y Fede hace la voz de un personaje por teléfono.

 

¿Hay algún director en particular que les guste?

Daniel: para mí el mejor de todos fue y será Spielberg y después hay un montón de nuevos que me llaman la atención.

 

Fede: hay un director italiano que me encanta, Gabriel Muccino, que tiene esa comedia light. Después en Hollywood hizo grandes películas.

 

 

¿Si tuvieran infinitos recursos, que género o qué tipo de película les gustaría hacer?

No pasa por el género. A veces nos juntamos a hablar, surge una idea que quizás veníamos con ciencia ficción y se termina transformando en otro. Preferimos tener menos recursos y poder filmar más seguido, en vez de hacer una obra, poder filmar más seguido diferentes obras. Siempre fue así, nunca nos planteamos “bueno ahora vamos a hacer algo de este género”. Por ahí si nos ayudaría, quizás si tenés el capital necesario podés llegar a plantearte hacer un género en particular, en nuestro caso ciencia ficción que nos encanta.

 

En la gacetilla del estreno decía que su film ha llegado a Europa y Estados Unidos ¿Cómo se logró eso?

Primero fue Houston. La película una vez terminada la empezamos a enviar a diferentes festivales del mundo, para el “Word Fest” estuvimos en duda de mandarlo porque es uno de los festivales más importantes del mundo; lo enviamos por probar suerte y cuando quedamos seleccionados, el viaje, los recorridos fue una locura impresionante. Y después ganamos premios por mejor película extranjera y comedia negra. No entendíamos nada, gente que se acercaba a hablar con nosotros, periodistas y muchos amigos de todo el mundo.

 

Y en Francia fue más o menos lo mismo. Quedamos seleccionados, nos dieron otro premio por mejor comedia. 

 

Lo que más nos llama la atención es que la comedia siempre fue muy localista. Este era nuestro mayor miedo como guionistas y nos pasó que estando en la sala donde concursó la película en Houston, había mucha gente latina que se reía, pero la gran sorpresa fue que la gente nativa de ahí se descosía de la risa. Esta bueno eso de Lasaña, que es una comedia más local, pero logró cruzar la barrera internacional.

 

Concluimos con decirles a ustedes que nos hemos divertido en esta entrevista. Así que si quieren reírse a carcajadas tanto como nosotros, no se pueden perder este 28 de septiembre el estreno de “Lasaña de Mono”, en “Cinemacenter”, de la “Barraca Mall” y “Cinemark” de “Palmares”.


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