Domingo 21/10/2018

LA MÁQUINA DE ABRAZAR

“¿Cómo decir lo que no está?”

En un momento en el que se complica llegar a fin de mes, en que la incertidumbre se apodera de los bolsillos, en que se instaura un código de faltas en la provincia de Mendoza - que atenta contra la lógica de vivir en sociedad - es bueno saber que el arte puede darnos un respiro en el cual podamos tener la posibilidad de reflexionar.

 

El elenco “La Grieta Líquida” nos presenta, desde la Sala “Ana Frank”, un espectáculo en el cual se valoran los matices que pueden tener las personas y donde podemos atestiguar la evolución de un “tra-tamiento” para la mejora de la calidad en cuanto a las relaciones humanas.

 

Al entrar a la sala comenzamos a formar parte de una metateatralidad, ya que no solo somos es-pectadores de una obra de teatro sino también de un simposio, una conferencia, en la cual la Doctora Miriam Salinas (Paula Ferreyra) nos da una exposición sobre psicoterapia con principal enfoque en el desarrollo de una paciente suya: Iris de Silva.

 

La doctora nos habla, con ímpetu y energía, sobre el autismo y las diferentes variables de esta condición socio-mental.

 

Es interesante, también, ver cómo hay una clara relación con las temáticas sociales, dado que al hablar de este tipo de sujetes también expone la discriminación a la que son sometides como grupo hu-mano por los llamados «amos del mundo», quienes les señalan y buscan dominar, de manera muy simi-lar a lo que sucede en la vida cotidiana con cualquier sujeto que se escapa de las reglas de la cotidianei-dad. Se puede notar, acá, una investigación por parte de la actriz sobre los diversos términos relaciona-dos a la psicología social y a la psicología evolutiva que expone el personaje; no es un tema tomado a la ligera sino todo lo contrario, una búsqueda constante del porqué del discurso que propone el autor.

 

Su disertación da un giro cuando hace su aparición Iris (Gisella Tello), en una excelente interpre-tación de una persona con rasgos autistas. Se puede ver aquí a un personaje inocente, frágil pero aveza-do en su propia indagación interna, con características de una persona adulta con una visión del mundo que desencaja de «lo habitual» y con notorios movimientos corporales repetitivos que le dan seguridad (esta característica es propia de personas con autismo). 

 

La visión del mundo que propone Iris es muy interesante para analizar y para darnos lugar a la re-flexión: ¿siempre estuvimos en el mundo, desde su creación? ¿somos parte de la naturaleza? ¿qué lugar ocupamos dentro del medio que nos rodea? Estos son algunos de los distintos cuestionamientos que nos propone el personaje, que está celado constantemente por la doctora, su planta-amiga y por un artefacto que ella denomina «la máquina de abrazar».

 

Tomando las reglas que obliga un simposio, se puede ver ahí el conflicto con un otro que empuja a la doctora a tomar ciertas decisiones en las cuales deja a Iris en una situación de exposición, con todo lo que significa para una persona en esas condiciones estar frente a un público.

 

Lo demás es aprendizaje, control de las emociones, empatía y muchas preguntas que nos llevan a valorarnos más como personas individuales en un mundo cada vez más colectivizado y donde la persona-lidad parece ser un punto difícil de encontrar. Nos obliga a mirarnos y a valorar lo que somos afuera de las normas establecidas por el Sistema, que nos trata de amoldar y nos ata a un conjunto de emociones que no nos pertenecen. Aun así, tenemos nuestra solución, nuestra forma de salir de este círculo vicioso de la miseria interna: ¿acaso no todos tenemos nuestra máquina de abrazar?

 

Con respecto a la parte más técnica de la obra, tanto el vestuario como la escenografía buscan enfatizar el trabajo de las actrices, que son las que verdaderamente mantienen la tensión de la obra, captando la atención del espectador en todo momento. Se cumple con la regla implícita del teatro que dice que todo elemento que se encuentra en el escenario debe ser utilizado por las intérpretes, las cuales tienen movimientos muy precisos y actuaciones muy bien realizadas de esta reciente obra de género realista del año 2009.

 

En una entrevista con el elenco, nos comentaron que hace cuatro meses que vienen realizando funciones y que eligieron esta obra en particular porque no se habla mucho del tema (al menos no con conocimiento científico y es todavía más ausente en el medio teatral) y porque “permite ponerse en el lugar del otro”. También porque el autor juega mucho con las emociones y “te obliga a poner el cuerpo”. Destacaron, de igual manera, la similitud que tiene con lo político, la analogía que da el personaje de Iris con otros tipos de sujetes que son oprimides en la sociedad.

 

Nos parece relevante destacar que, tanto la directora (Lydia Pereyra) como las actrices, son muje-res, con lo difícil que es tener un grupo de trabajo enteramente femenil en un ambiente en el que es más difícil ver la difusión de obras dirigidas por personas de género femenino.

 

La obra se seguirá presentando durante todo octubre en la Sala “Ana Frank” los viernes a las 22 horas.

 

Sigamos apostando por la cultura mendocina y por el trabajo de les artistas en la provincia.

 

FICHA TÉCNICA

 

INTÉRPRETES: Gisella Tello; Paula Ferreyra

DRAMATURGIA: José Sanchis Sinisterra 

DIRECCIÓN: Lydia Edith Pereyra

 ESENOGRAFÍA Y VESTUARIO: La Grieta Líquida

 DISEÑO LUMÍNICO Y SONORO: Lydia Pereyra

 VOZ EN OFF: Iván Soto

 

ARREGLOS DE SONIDO: Raúl Cisterna

DISEÑO GRÁFICO: La Grieta Líquida

 

PRODUCCIÓN GENERAL: La Grieta Líquida 


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