Domingo 26/08/2018

LA PERSISTENCIA DE LOS GRILLOS

«Las miserias rurales de una travesti, un hombre bruto y una mujer que perdió la paciencia con la vida, en la preparación de un cumpleaños infantil.»

Al ingresar a la sala de recepción del Centro Cultural Israelita se nos ofrece comida a bajo costo para amenizar la espera y, antes de comenzar la función, se nos pide que sean apagados los teléfonos celulares, a riesgo de sacar de la sala a la persona que le suene. El público es predominantemente joven, rondando los veinte a treinta años.

 

Se trata de un espectáculo escrito y dirigido por Ósjar Navarro Correa, siendo la segunda obra de una trilogía que comienza con «Pajarito» y concluye con «Destacamento», en la cual se da una visión de la vida suburbana de Mendoza.

 

Esta puesta nos introduce en el patio de una casa de campo típicamente mendocina: está presente el techo de paja con un parral, las macetitas de lata con cactus, una canilla y un balde con un pequeño espejito, a lo cual se suma una rueca grande para afilar cuchillos y una mesa.

 

Previo al comienzo de la obra, se pueden escuchar grillos de fondo, lo cual lleva al público a esa zona rural del Este de Mendoza donde transcurre la obra. Los personajes también muestran un vestuario y un léxico acorde a la puesta. Otro punto sobresaliente es la manera en que los personajes nos hacen sentir el calor sofocante e incómodo que se vive dentro de la historia.

 

Ya desde el comienzo, los tres personajes exhiben una marcada diferencia en cuanto al rol social que quieren mostrar: Carolina se presenta con una fuerte femineidad, enfatizada por ser un personaje travesti, lo cual se contrapone con la masculinidad tosca que muestra Jordán y la posición de mujer fuerte que deja explícita Rosa.

 

La trama gira en torno al cumpleaños de la pequeña hija que tienen Rosa y Jordán, al cual Carolina quería asistir y ayudar a preparar.

 

A través de diversas escenas, la obra muestra las relaciones que construyen la historia de los personajes, tanto positivas como negativas. Algunos ejemplos son la tensión sexual entre Carolina y Jordán y su erotismo, la incomodidad que surge por la presencia de Carolina en casa de Rosa, y la fatiga debida a la convivencia de Rosa y Jordán, atravesada por la presencia tácita de su hija pequeña que se prepara para su cumpleaños. Otro punto a destacar es la crudeza con la que se presenta la violencia de género perpetrada por el «hombre de la casa», sin ninguna consecuencia aparente, desde la agresión verbal que evidencia sobre Carolina hasta la agresión física a Rosa. 

 

Estas acciones se ven condimentadas por silencios incómodos y pausas dramáticas, donde se puede respirar la tensión y el encierro que los personajes viven en ese aislado y olvidado ámbito rura

 

A riesgo de quedar perdida en el tiempo, la obra toma elementos del mundo cotidiano que la vuelven contemporánea, tales como un celular inteligente actual, canciones populares y radio que encajan perfectamente con lo que proponen los personajes. Sobre este punto es muy interesante enfatizar que, en un momento de la obra, uno de los personajes toma fotos en las cuales les espectadores se ven de fondo, como si el retrato digital fuera también para nosotres.

 

Todas estas características vuelven a esta una obra fácil de comprender para cualquier público, sea uno habituado a las representaciones teatrales como uno más novato en la materia, por lo que se recomienda de ir a verla a cualquier persona, especialmente para aquelles que quieran saber lo que se siente vivir en el campo mendocino, alejade de los ruidos e incomodidades de la ciudad.

 

Por último, es llamativo que la obra guarda un interesante parecido con la película «Mía» (2011) de Javier Van de Couter.

 

Esta obra está siendo presentada los Viernes a las 22 horas, en la Sociedad Israelita (Maipú 230, Ciudad) desde el mes de Abril, lo cual es un buen mérito para el teatro independiente tanto local como nacional. La asistente de dirección nos comentó que las reiteradas presentaciones se deben más que nada a la difusión realizada por Mariela Encina Lanús y Argot Prensa en las redes sociales, que mantiene un promedio de entre treinta o cuarenta personas por función.

 

FICHA TÉCNICA

 

Ficha técnica:

Intérpretes: Jorge Fornés, Diego Nogara, Lorena Pereyra

Dramaturgia y dirección: Ósjar Navarro Correa

Vestuario: Andres Casciani, Estefanía Ferraro Pettignano, Ósjar Navarro Correa

Diseño sonoro: José Binetti

Diseño de escenografía: María Eleonora Sánchez

Diseño de luces: María Vilchez Aruani

Operadora de luces: Paloma Barrera

Realización de escenografia: María Eleonora Sánchez

Realización De Mecanismos: Juan Jose Caceres

Fotografía: Leandro Fernández

Diseño gráfico: Marcelo Sosa

Asistencia de dirección: Tania Casciani, Estefanía Ferraro Pettignano

Prensa: Mariela Encina Lanús, ARGOT Prensa

Producción: Laura Beningazza, Ósjar Navarro Correa


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