Sábado 10/02/18

 

LA ÚNICA PENA DE MUERTE, ES LA PENA QUE PRODUCE

 

                Tras la muerte de Pablo Kukoc, en manos del oficial de la policía Luis Chocobar, se ha desatado una batahola de dichos y entredichos que de ninguna manera se ajustan a una realidad. Si el macrismo había logrado, hasta antes del asesinato de este chico, una polarización en los medios con todos los atentados en contra del pueblo, este ha sido cuando menos la frutilla del postre.

 

 

                Mientras un Juez (la ÚNICA persona habilitada en este ESTADO DE DERECHO para juzgar a un delincuente) dictamina que la manera de actuar de Chocobar fue poco profesional y que había mentido en su declaración, el presidente Mauricio Macri y la ministra Patricia Bullrich reconocían en todos los medios de difusión nacional que este policía era un héroe.

 

 

 

                A partir de estos hechos el gobierno nacional ha comenzado a instalar, obviamente con la complicidad de los medios hegemónicos de comunicación, la discusión acerca de la pena de muerte. Y es increíble ver cómo de repente todos nos creemos dueños de decidir sobre la vida y la muerte de los demás, nos encontramos preocupados por esta discusión, pero nadie se preocupa por disminuir la pobreza (aunque esté demostrado en muchos modelos de país que, al reducir la pobreza, automáticamente se reduce la inseguridad) pero claro, todos estamos preocupados de que maten a los “negros de mierda” como en EEUU (aun cuando los estados que mantienen la pena de muerte no tienen un índice más bajo de inseguridad que los que no).

 

 

                Yo me pregunto, si alguien se planteó, por ejemplo, que ese pibe que apuñaló diez veces a un turista para arrebatarle la cámara, no puede medir el valor de una vida, porque el estado y la mayoría del pueblo “bien” le han demostrado que su vida no vale nada. Se le ha demostrado que es lo mismo que muera a que viva, es más, esta sociedad ha terminado por manifestar que era mejor y más justo que se muriera, asco me da de vivir en esta sociedad cuando escucho esos discursos. Asco me da la gente que cree que puede decidir sobre la vida o la muerte de una persona, sin preguntarse cómo es que esas personas terminaron haciendo lo que hacen.

 

 

 

                Por otro lado está ese discurso de los que piensan que está bien que un policía mate a un ladrón, y más si ese ladrón ha matado a una persona. Entonces, lo primero que se me viene a la cabeza es preguntarles, si el 24 de marzo ellos conmemoran una fecha triste o festejan un feriado más. Me pregunto para qué hemos luchado por nuestra democracia, para qué la hemos festejado, si de repente queremos que los jueces no existan, que la policía decida el destino de los ladrones, esos mismos policías que no tienen problemas de reprimir al pueblo, de reprimir a los pueblos originarios, esos mismos policías que se sacan el chip de humano para ponerse el chip de maquinaria de castigo por el solo hecho de ser pueblo. Quieren que la justicia esté en las manos de las fuerzas que fueron responsables, en parte, de los 30.000 desaparecidos que tiene nuestra historia y nuestro pueblo.

 

 

                Y por favor, no me digan que estoy a favor de los chorros, por favor no me digan que es que los DDHH piensan en los ladrones y no en las víctimas. Luis Chocobar es un asesino, le disparó a una persona de espaldas, le disparó dos veces, una vez en la pierna y otra en la espalda, no tenía necesidad de disparar dos veces, no tenía necesidad de asesinar una persona, no tiene el derecho tampoco.

 

 

 

                Hasta que no entendamos que los de arriba nunca benefician a los de abajo, hasta que entendamos que si los de arriba nos dicen que algo está bien es porque algo no está bien para nosotros, porque no nos manejamos con la misma moral y la misma ética. Según Macri es moral y ético asesinar a un ladrón,  y me termino preguntando por qué él no se dirige al paredón de fusilamiento con los ojos vendados ¿Eso te sonó fuerte? Qué raro, porque aprobás que maten a un pibe de dieciocho años, del cual el Estado no se ocupó de que tuviera las herramientas para salir de dónde está, no le dio trabajo, no le dio educación, no le dio salud, no le dio seguridad, le dio un mundo lleno de injusticias y droga, es casi una paradoja que su muerte sea una suerte de justicia. Macri, Cristina, Cornejo, Pérez, Cobos, Jaque, Boudou, De Vido, Bullrich (x2), Aguad, Menem, Triaca y compañía, todos ellos tuvieron educación, nacieron en un mundo lleno de justicia para ellos, lleno de oportunidades y aun así, fueron, vienen e irán por la plata del pueblo, apostando a la pobreza siempre. Ellos son ladrones que escapan de toda justicia, mientras que las cárceles desbordan de pobres, que por culpa de tipos como ellos nacieron en un mundo injusto, con una balanza inclinada siempre hacia el otro lado.

 

 

                Gente, hay que reflexionar bien antes de opinar sobre la pena de muerte, hay que formarse y no pecar de ignorantes, el Estado no puede convertirse en un asesino legalizado, el Estado debe apostar a bajar la inseguridad, a comenzar a darle una alternativa a las personas que están inmersas en la peor de las pobrezas, el Estado debe garantizar la vida ante todo, el Estado nos debe garantizar una vida plena. No es lo que sucede hoy, ni cerca, y eso no es culpa de los “negros de mierda”, es culpa de los políticos, es culpa de una manga de traidores del pueblo, que prefieren llenar sus arcas mientras la gente se muere de hambre.

 

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