Sábado 08/07/2017

¡QUE ISLANDIA Y EL MUNDO SE PREPAREN! Por Juliana Bocci

MARGINADOS

Por Mariano Bergas

"Las políticas recientes en Argentina han llevado a muchas personas a una situación de calle". 

 

Marcelo Vaca, coordinador de ayuda urbana.

 

"Somos un grupo de jóvenes que quiere colaborar. Recibimos muchas donaciones y  por ahí nos dan cosas que no pedimos, pero igual nos sirven porque se las damos a otras agrupaciones que hacen la misma tarea".  

 

Agustina Echenique, integrante de Abrigando Corazones Mendoza. 

"Somos unas 60 personas que salimos para llevar la comida. Las viandas nos la prepara una red de cocineros, que son unas familias que se juntan a cocinarnos. Nos brindan una gran ayuda. Nosotros hemos incrementado la cantidad de viandas respecto del año pasado. Manejamos diferentes números con el Gobierno, porque ellos cuentan las personas que duermen en la calle, pero hay muchas que se arman su propio rancho para dormir, pero igual están en situación de calle". 

 

Renzo Minotto, voluntario de Puente Vincular, organización encargada de ayudar a personas en situación de calle.

 


Voy a pedirle al lector que, por un momento, cierre los ojos. Deje de lado su computadora y, durante un instante, recuerde el peor frío que pasó en toda su vida, recuérdenlo lo más vívidamente que puedan. Ahora, imaginen vivir ese mismo frío - o peores -, sabiendo que no tienen un lugar a donde ir - como una casa -, o una cama incluso, solamente un par de frazadas y a veces ni eso. Imaginen dormir en plazas, monumentos, terminales, pasto frío y húmedo o cemento seco, tapado con diarios, cartones o, con mucha suerte, una campera remendada.

 

Eso es solamente una pequeña representación de lo que muchas personas sienten día a día. Y el frío es el problema del momento, pero también pueden intentarlo con el hambre, el techo, la lluvia y cualquier carencia que se les ocurra. Todos los problemas que en este momento uno no está sufriendo. Esos mismos y todos juntos.

 

Es muy fácil repartir culpas. Si en este momento mandan un mensaje preguntando a quien sea “¿de quién es la culpa de esta situación?”, las respuestas van a ser muy similares. Antes era Menem o Cavallo, después fue De La Rúa, ahora es Cristina o Macri, todos nombres muy lindos que por el momento nos hacen zafar de varias, ojo, ellos tienen la culpa de que la sociedad este como este, pero ¿Qué hemos hecho nosotros al respecto? Nos venden el verso de pobreza cero y cuando salimos a la calle pareciera que no afrontamos la realidad. Repito, la culpa de que las cosas estén así es de ellos, y nosotros somos culpables de no tomar la iniciativa y tener una actitud más proactiva al respecto.

 

Sí, todos nosotros. A vos te hablo, el que siempre que ve a una persona pidiendo elije cruzarse de vereda. A vos también, que a dos cuadras tenés un par de personas viviendo en un rancho en una esquina y nunca te levantaste a agarrar las frazadas esas que tenés tiradas para llevárselas. A todos aquellos que nunca pusimos nuestro granito de arena cuando teníamos que hacerlo. Sí, me incluyo. Yo también he dado vuelta la cara para no mirar, intentando hacer desaparecer los problemas, haciendo como si esas personas no existieran. Pensando que seguramente “Si le doy plata la va a usar para comprar droga”. Esa frase que nos decimos una y otra vez para justificar no sacar dos pesos del bolsillo y, de paso, nos automatizamos la respuesta “No loco, no tengo, discúlpame.” ¿Disculpame?...

 

¿Se imaginan una sociedad ideal? ¿Un mundo onírico donde los pobres no existieran? 

Probablemente las medidas que se tomaron para eso fueron las mismas que deberíamos haber tomado nosotros como seres humanos desde un principio. Preocuparnos por el bienestar del que tenemos al lado, el que conocemos y el que no. Porque siempre te incentivan a ayudar a tus amigos, a tus familiares, pero nunca te dicen que ayudés a ese que no conocés. Y eso es algo que deberían inculcarte desde niño.

 

También en ese mundo, el gobierno y el estado funcionarían de otra manera, no repartiría las riquezas de la manera en que lo hace actualmente. En este momento se busca que el rico sea más pobre, porque creemos que esa es la única manera de achicar la grieta. En esa sociedad utópica se buscaría que el pobre sea más rico mediante políticas de estado que provean más empleo y capacidad de progresar. De esa manera se achica la grieta, de esa manera podríamos ir hacia adelante.

 

Otra medida podría ser modificar las políticas educativas que nos rigen por el momento y hacen que los estudiantes aprendan hasta donde es necesario. Hacer que los educadores ganen un mejor sueldo para dar una educación de calidad, invertir en infraestructura, formar una generación de personas educadas con una probabilidad alta no solamente de terminar el secundario, sino de terminar una carrera universitaria. No sé… total, soñar no cuesta nada ¿No?

 

Muy por el contrario, el estado elije medidas a corto plazo para dar un leve efecto placebo. Realmente no soluciona nada, pero nosotros estamos felices creyéndolo. Según cifras oficiales, solamente en el Gran Mendoza hay 370 personas en situación de calle, número errado absolutamente (ver citas arriba) y desmentido por las personas que hacen algo al respecto. 

 

Otra medida tomada fue la línea de atención social inmediata “108” con la cual se ha logrado ayudar a muchas personas en esta situación, el problema es que por ahora solo funciona en Buenos Aires. 

 

Y por último, se encargan de difundir y crear programas como “Un Café Solidario”, el cual consiste en pagar un desayuno para que una persona indigente pueda disfrutar de este en cualquier momento, ayudada por el Banco de Alimentos.

 

Díganme ustedes ¿Cuál de esas 3 medidas traen una solución concreta y definitiva?

 

Ahora deben estar pensando “Claro ¿Pero vos como lo harías?”

 

 

Pues lo primero sería controlar los desalojos y desahucios, para que de ellos no queden familias en la calle sin un lugar a donde ir. Una queja muy frecuente de las personas es que, muchas veces, llega la policía, desaloja una casa precaria por “seguridad de las personas que viven dentro” y luego, esas mismas autoridades desaparecen, sin dar ningún tipo de ayuda o medida de contención para estos. Crear albergues exclusivos para este tipo de familias y así brindarles contención hasta que puedan estabilizarse económicamente y que la gente que los atienda sean voluntarios, de esa manera solo se debería invertir en infraestructura. Mientras tanto, dentro de los mismos albergues, dar cursos de distintos oficios para darle la oportunidad a esas personas que quizá no tuvieron. 

 

Luego, si veo que no tengo la cantidad de personas suficientes para satisfacer momentáneamente las necesidades de aquellos que padecen estas condiciones, financiaría la difusión y propaganda de todas las agencias solidarias que se encargan de esto voluntariamente. Convocaría personas, ayudaría a aquellos que están haciendo el trabajo que yo debí hacer desde un principio. Muchas de las medidas actuales para con esta parte de la sociedad están basadas en planteos que hicieron estas organizaciones (ejemplo, el café solidario) y que adoptaron como propias. Lo importante sería darles el crédito a las organizaciones que hacen estas propuestas y colaborar con ellas para que continúen haciéndolo para que cada vez sean más, y más efectivas.

 

Y cuando tenga esas dos cosas cubiertas, pensaría como disminuir la analfabetización y fomentar la educación de calidad para todos en la provincia, concentrándome en los niveles socioeconómicos más bajos. Proponiendo medidas educativas como capacitaciones docentes, mejoras de infraestructura para las escuelas (tanto rurales como urbano-marginales) y concentrar el esfuerzo, principalmente en instruir una nueva generación de personas con la formación para valerse por sí mismas desde el momento en el que tengan que hacerlo, así como también ofrecer los medios para generar un proyecto de vida real, sin incertidumbre. De esa manera, al trabajar desde ahora con los más pequeños, podríamos disminuir el nivel de indigencia a futuro.

 

Pero, desgraciadamente, ninguno de estos escenarios parece que fueran a ser posibles en un tiempo cercano. Si alguno de los que está leyendo esta nota, está cansado de dicha situación y quiere levantarse y hacer algo al respecto, acá les dejo el número de tres agrupaciones con las que se pueden poner en contacto:

 

-Iglesia de la Merced: Buscan voluntarios para ayudar. Los días de atención son: lunes, miércoles y viernes de 07.30 a 11 hs, y los sábados de 10 a 14.hs. Ubicado en calle Córdoba 551, de Capital.

 

-Puente Vincular: Para colaborar con sopas, camperas y frazadas. Llamar al teléfono 2615399487.

 

-Abrigando Corazones Mendoza: Están juntando sachet de leche o yogurt, con ellos hacen bolsas de dormir y aislantes del frío. También juntan frazadas y zapatillas: Francisco Fonseca (Luján de Cuyo) 2615635247. Amparo López (Las Heras) 2613355327. Joaquín Álvarez (Guaymallén) 2615407057. Laura Priori (Guaymallén) 2616251668. Agustina Echenique (Ciudad) 2615419712.

 

 

Si todos nosotros aportamos nuestro grano de arena por esta causa, estaremos dándoles una mejor vida a estas personas y quizás hagamos que en un futuro, los políticos que aspiren a ser gobernantes sean formados desde pequeños con la solución a este problema en sus manos. Está claro que este problema no es por culpa nuestra, pero todos podemos ser parte de la solución.


Escribir comentario

Comentarios: 0

NOTAS RELACIONADAS