Miércoles 15/08/2018

NUNCA TE DEJES VENCER

Tenías catorce años allá por el 2009... ¡eras una pendeja! Recién salías del cascarón... eras obstinada, terca, con un montón de sueños por cumplir, salidas con amigas, recitales, todo lo normal. Era tu mejor etapa, como debía ser ¡disfrutar y ser libre!

 

Un día lo conociste, te mostró una careta y te la creíste. Pasó un tiempo… ¿cuánto? Un mes… ¿dos meses? Te pegó. Pero tranquila, él estaba arrepentido, vos eras chica y pensaste que todos podemos cambiar.

 

Pasaron los años y te quedaste sin amistades… ¡hasta sufriste la ruptura con tu amiga! Esa que estuvo en las buenas y en las malas, pero según él ella era mala persona.

 

Pasó el tiempo, te manipuló hasta más no poder y la dejaste pasar...

 

Ya tenías unos 16 o 17 años, te cambiaste de una escuela estatal (en la cual tenías todo) a una privada, y eso era para problemas... ¿por qué? Claro, el uniforme era una falda y eso te convertía en una puta, pero seguiste... En tu fiesta de egresados te la pasaste pegada a él, porque según él vos eras su propiedad, él era tu dueño.

 

Ya pasaron tres años juntos y vos, niña, eras infeliz, manipulada y maltratada física y psicológicamente. Ya no lo querías, sentías asco solo con su presencia, te sentías presa de él, sentías que estabas sumergida en un pozo del que no podías salir, ¡llegaste a querer que la parca te viniera a buscar de una vez por todas! Tenías mucho miedo.

Pasó el tiempo, quedaste embarazada y, a pesar de todo, fue lo mejor que te pasó. En ese momento supiste que tu propósito para vivir estaba en tu vientre. Cambió por completo tu perspectiva hacia la vida. Pero tenías algo pendiente... esa persona seguía al lado tuyo hostigándote, jodiéndote la vida, querías ser libre y feliz con tu hijo. 

 

En una de las peleas llamaste al número que siempre pasan en la tele, él te quitó el celular y lo partió contra la pared, acto seguido te dijo "A ustedes les pegan porque se lo merecen…", te quedaste sin celular.

 

Ya eran aproximadamente seis o siete años de constante violencia y, cada vez, aumentaba el dolor. Hasta que dijiste ¡BASTA! Sin importar las amenazas y todo lo que viniera después... 

 

Las denuncias, las desobediencias y la persecución te empujan a la paranoia, al miedo a dormir, a las pesadillas… él ya no estaba en tu vida, aun así, donde te veía buscaba molestarte.

 

Te diagnostican TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada) entrando a la depresión, te medican y seguís igual... 

 

Decidiste ocupar tu mente con cosas nuevas, terminaste la secundaria y querés entrar a la facultad, intentas salir adelante, dejaste los medicamentos por tu propia voluntad, ¡sos más libre! Sos vos misma y, de a poco, vas sintiendo felicidad.

 

Diste un gran paso...


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Comentarios: 3
  • #1

    BarbarQ! (miércoles, 15 agosto 2018 09:25)

    Grosa... Total

  • #2

    Papá mono � (miércoles, 15 agosto 2018 09:27)

    Y no te quedes seguí luchando... Por q se merece estar encerrado esa escoria

  • #3

    Póker (miércoles, 15 agosto 2018 09:29)

    Esa es la actitud �

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