Martes 17/10/2017

POEMA A LA FRAGILIDAD

 

Él era un monstruo 

La única diferencia

era que yo sabía como comportarme.

Lo descubrieron demasiado tarde

que estaba roto.

 

El problema con los monstruos,

es que aprenden

Y luego olvidan.

El problema con el resto 

es que aprende

y luego ignora

 

Y yo estaba rota también. 

Todos allí lo estábamos.

 

Y él que era un monstruo se cansó de dar miedo.

Se dio cuenta de que estaba solo.

Y quería amor. 

El nuestro. 

 

Y se esforzaba. 

Pero el miedo no se quita fácilmente. 

Y se esforzaba. 

La mayor parte del tiempo era una molestia

Y se olvidaba

Cuesta demasiado

 

Nos esforzábamos. 

Por amarlo.

No porque el lo quería

Si no porque lo necesitaba

Lo necesitábamos

 

Intentamos unir piezas

que no encajaban.

Y se desarmaba

Nos desarmábamos

 

Pero yo lo entendía

en el fondo.

Lo intentaba

Y él me preguntaba 

como no ser un monstruo. 

 

Y le contestaba. 

Lo que sabía.

Que no era tanto.

Que no era tanto.

 

Me seguía preguntando

Abrumador.

Terriblemente abrumador

 

Y lloraba.

Porque las respuestas no alcanzaban

ni para él ni para mí

La posibilidad de que 

sea un monstruo también.

Un monstruo sin respuestas

que no puede olvidar

 

Le decía de consuelo:

De los monstruos no me aterro

Los humanos dan más miedo.

 

Y lo que están rotos

no entienden lo que es estar roto

E intentan romper a los demás

Pero esta bien

Porque nunca han podido romperme tanto como a él.

 

Y los que estan rotos 

entienden lo que es estar roto.

E intentan reparar a los demás.

Aunque sea un poco.

A ver si uno mismo puede repararse tambien.

 

Pero las piezas se caen

Aveces.

Y duele.

 

¡Ah! ¡Qué desesperante!

¿Tan difícil es perdonarse?


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