Jueves 04/01/2018

PRIMATES ENTRE MONTAÑAS

El 01 de enero, la banda del este mendocino se presentó en el parador “La Sandia” y “Palabras Macabras” no se lo quiso perder

El primer día del año los “Oye Primate!” se fueron a lo alto de Potrerillos para dar una presentación íntima y con esencia a barrio entre las montañas mendocinas. Fue precisamente en el parador “La Sandía”, ubicado en la calle “Camino del Huarpe” donde, a las 18 horas, empezó a sentirse la mezcla perfecta entre cumbia, algo de reggae y estilos folklóricos traída desde Palmira. 

 

Entre risas, bebidas que iban y venían, estaban los “Oye” compartiendo algo al lado del escenario que había sido armado a su estilo, mientras Iván “Pimienta” Albornoz (guitarrista y cantante) ponía buenos ritmos para bailarlos y disfrutar de la tarde en “La Sandía”. 

 

Con una pileta al lado de las mesas, mesa de ping-pong, vista a lo verde y característico de las montañas de Mendoza, y teniendo atrás al gran Río Blanco, se sentía una especie de energía mágica en el lugar. Mucho turista se quedaba asombrado con la música y la onda, y por qué no, los mendocinos también.

 

Se subió al rato el resto de la familia primate presente a ponerle barrio al pequeño y cómodo escenario: Gastón Pastorella en los sintetizadores y coro, Florencia Albornoz poniéndole la voz femenina, y Rodrigo Albornoz esta vez en percusión, acordeón y voz.

 

De a poco nos empezaban a contagiar su energía con canciones como “Lucha en Carretera”, “Alerta” y “Mandolín”, pertenecientes a sus tres discos de estudio, y muchas otras fusionando el folklore cuyano, reggae y la cumbia barrial, como ya se ha dicho antes, con sabor a lucha.  

 

En un intervalo, Iban presentó a su pequeña hija Aurora que llegaba de Uruguay para compartirnos un temita junto a la banda ¡La ternura desbordó en escena! 

 

La tarde con los “Oye Primate!” concluyó cuando recién comenzaba a oscurecer y el parador se empezaba iluminar a la luz de las velas. La buena vibra y las ganas de bailar no se fueron en ningún momento, por supuesto. Bajaron del escenario pero no lo dejaron por completo porque los Primates continuaron musicalizando durante la caída del sol y más. 

 

Son interesantes este tipo de propuestas que vienen de la mano del Parador “La Sandía”, son recitales diferentes, con otro sabor, con un disfrute alternativo. Combinar ese lindo aire de montaña con buena música en una tarde de verano cordillerana te transporta de otra manera, la música se siente diferente. Habrá que seguir de cerca, qué otra propuesta puede acercar este bello lugar. 

 

La música entre las alturas se escuchó y sintió muy bien, el clima no se quedó atrás y juntos hicieron una perfecta combinación para tener un evento único en nuestro primer día del año y, ¿qué mejor manera de empezarlo si no es con un buen toque?


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