Martes 06/11/2018

REUNIÓN FEMINISTA CON SILVIA FEDERICI

El martes 30 de octubre se realizó una asamblea feminista autoconvocada con la presencia de Silvia Federici, activista feminista y filósofa italoestadounidense que fue reconocida por la Universidad de Cuyo, fue condecorada por el Instituto de Estudios de Género y Mujeres (IDEGEM) como Dra Honoris Causa. El lunes 29 fue la entrega del título donde dio una charla sobre los Aportes del feminismo a las Ciencias Sociales y las perspectivas del cambio social y, el martes, fue invitada a una asamblea feminista.

 

La convocatoria fue en la plaza del barrio Cano, la asamblea comenzó a las 17 horas aproximadamente con la llegada de Silvia acompañada de aplausos. En la apertura, Atenas Darko recitó unos poemas. Como preámbulo se leyó un panorama de lo que estamos atravesando social y políticamente, mencionando los recortes en educación y los recientes casos de abuso. Luego se abrió la lista de oradoras, donde distintas agrupaciones feministas se presentaron para tener una visión de la cartografía feminista local. Es importante vernos las caras, saber con qué compañeras contamos y así actuar de manera organizada. Esta es otra de las iniciativas que promueve Silvia.

 

Silvia Federici es reconocida por ser una de las impulsoras de las campañas para reivindicar el salario por el trabajo doméstico, trabajo realizado por las mujeres sin ninguna retribución ni reconocimiento como demanda de la economía feminista. En su libro “Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria” desarrolla cómo es que el capitalismo, en tanto sistema económico-social, está necesariamente vinculado con el racismo y el sexismo. Estudia el proceso y evolución del capitalismo desde la época feudal y destaca dos grandes divisiones: por un lado se expulsaron a los campesinos de su tierra, por otro lado, se dividió el trabajo en productivo y reproductivo, construyendo una jerarquía donde el trabajo realizado fundamentalmente por las mujeres se invisibiliza mientras el otro, que consiste en producir mercancía, es el que se reconoce como productor de riqueza y el referenciado por varones. Allí nace la división sexual de las tareas, algo que tampoco se hereda de la época feudal, ni existe desde siempre.

 

En el corazón del capitalismo no solo encontramos una relación simbiótica entre el trabajo asalariado-contractual y la esclavitud, sino también, y en relación en ella, podemos detectar la dialéctica que existe entre acumulación y destrucción de la fuerza de trabajo, tensión por la que las mujeres han pagado el precio más alto, con sus cuerpos, su trabajo, sus vidas.

 

En la charla a partir del panorama social se habló de la situación económica y el capitalismo. Con quinientos años que lleva como regente del sistema, ya contamos con capacidad de analizar cómo es su funcionamiento: ¿Qué tipo de lucha nos permite cambiar? Ampliar nuestro poder y subvertir las divisiones. El capitalismo cuenta no solo con el Estado Nacional, sino con el internacional, los cuales se apoyan mutuamente. Ambos son funcionales entre sí y responden a una élite. Por eso la estrategia no es ser un apoyo. No es colaborar, es pelear. Se debe lograr una ruptura. Así mismo, Federici habla de que como feministas debemos ser autónomas y no ser partidarias a un partido político, porque los partidos siempre han buscado y nos han visto como apoyo, como acompañantes.

 

“¿Para qué ir en la cola de un partido político? Son ellos los que deben aprender de nosotras”.

 

Lo siguiente en la lista de preguntas hacia la escritora fue sobre el fundamentalismo religioso. Reconocer la trampa de la culpa (de la cual hemos hablado en la nota “Culpa Antinatura”) y separar a la Iglesia de la espiritualidad. Silvia nos animó a iniciar un proceso de educación sobre la historia de la Iglesia. De cómo todo el oro que podría usarse para pagar la deuda exterior fue conseguido con sangre. Frente a esto lo más importante es entender a las demás mujeres dentro de estos pensamiento, no verlas como enemigos sino ver la forma de ampliar el frente.

 

También hubo tiempo para tocar el tema de la prostitución con respecto al capitalismo, un tema que siempre sale a colación en estos debates. Silvia habla de encuadrar en la prostitución el matrimonio (mujeres que deben casarse para asegurarse una estabilidad económica). Esta continuidad es el recurso más común ¿Vamos a moralizar? ¿Cuando también se lucha por el servicio no pagado de la casa? La prostitución es una forma de explotación, no hay que celebrarla pero tampoco condenarla. Hay una lucha para que se accedan a los derechos laborales correspondientes.

 

La charla concluyó con la premisa de que siempre se trata de mantener: “No hay luchas aisladas”. Cuando se pide por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, entra del mismo modo la lucha con la maternidad digna, la justicia reproductiva, tener hijes en la forma que decidamos y entender que el Estado nunca va a protegerte. Hay que cambiar a partir del presente. Para cambiar la vida de las mujeres primero debe cambiarse la condición de una misma. Siempre debemos estar en la búsqueda de nuevas formas de organización. 


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