Martes 10/07/2018

RETRATOS DE UNA NOCHE PARA VOLAR

En un encuentro donde no faltó condimento alguno, “Mandarina” se presentó en la Nave Cultural la noche del 6 de junio, compartiendo escenario con “Kenai”, invitados que adentraron al público para una velada soñada

En retratos puede describirse lo compartido durante el espectáculo, que dio comienzo pasadas las 22, donde un colorido escenario supo recibir a la gente con una muestra de fotografías, dibujos y pinturas, así como también numerosos instrumentos musicales, algunos decorados con “mandarinas”,  permitiendo al espectador disfrutar el momento previo a comenzar la función.

 

Siguiente “retrato”: Sala ocupada casi en su totalidad, cuando se rompe el silencio desde el fondo, sorprendiendo de entre la gente, los amigos de “Kenai” cantando de manera repetida y suave, hasta subir al escenario, vistiéndose de unas coloridas camisas, confirmando así, otro retrato para la memoria y que el show, próximo a comenzar, sería un viaje de ida.

 

El Trio compuesto por guitarra (Bruno Dolche), violonchelo (Giuliano Diblasi) y percusión (Joaquín Reginato), además de accesorios y voces, comenzó con sus canciones, logrando transformar el frío intenso del invierno para proponer un clima cálido y tropical, en donde se disfrutó de ritmos latinos, fusiones afro, un puñado de fragmentos popularmente conocidos y, para el gusto de los presentes, una muestra de guitarra clásica. 

 

El show hizo partícipe a los espectadores, la sinergia entre la banda y el público se hizo notar: aplausos, acompañamiento con coros, sonidos corporales, ritmos y risas decoraron una sesión de estudio - acústico – íntimo, donde la distancia desde la última fila al escenario pareció no existir. Un retrato para la memoria.

 

La espontaneidad de los artistas permitió a los oyentes relajar y dejarse llevar, en un ambiente de cánones, ostinatos, y sonidos naturales de raíces negras de madera y cuero.

 

El tiempo se terminaba y “Kenai” dejaba preparado al público para la llegada de la próxima banda… Mandarina.

 

Si hablamos de retratos no podemos evitar la primera imagen de “Mandarina” diciendo presente, mientras “Singing in the rain” conectaba de manera perfecta con la sensación que “Kenai” había dejado en la sala, haciendo todo aún más agradable.

 

Y llegó el momento psicodélico de la noche, aclamado eufóricamente por la gente, que de manera expectante se preparaban para continuar con un show en el cual las sensaciones y emociones corrieron de una punta a la otra… ¡tremendo¡

 

La sala oscureció aún más, los músicos ocuparon sus posiciones, y explotó la Sala “2” de la Nave Cultural mendocina. RETRATAZO. El impresionante despliegue en escena demostró la trayectoria y profesionalismo de la banda conformada por Emilio Arenas (Voz), Natalio Leal (Pianos), Luca Moscetta (Bajo), Lisandro Cerezal (Sintes), Pedro Olguín (Batería) y Agustín Colom (Guitarra), que condimentaron la noche con proyecciones en una pantalla de fondo, luces escenográficas y una música que permitía viajar en psicodelia (como lo dice su canción).

 

El cantante  tuvo su momento de espontaneidad donde involucró a la sala, y a la Nave Cultural más precisamente en sus letras, demostrando así la calidad de artista que estaba en escena. Con un impresionante caudal de voz como protagonista de cada canción y sensibilidad para expresar, suponían que la música y el vocalista se fundían en una misma esencia, dejando espacios sinfónicos donde la música completaba la obra maestra como punto final de una oración.

 

Mandarina, como muestra de su tranquilidad y disfrute de su propio toque, supieron transformar algunos momentos de desperfectos técnicos en una situación divertida que hicieron mucho más cercana la relación “público-banda”, así como también arrojar alguna que otra fruta cítrica (claramente mandarinas) al público, confirmando que se trataba de un proyecto enteramente integrado.

 

La energía cada vez más progresiva y el público cada vez más inmerso en la melodía e imponente voz, iban cerrando la noche. Los músicos de excelente performance, la música que parecía pertenecer a un sinfín de películas que tenía como escena principal la Sala “2”, hacían de este “Retrato” el mejor, y el público que no hacía fácil la despedida, quería más “Mandarina”, es así que llegó “Rumpelstiltskin”, su primer corte de difusión.

 

El show se despedía, entre sonidos sintéticos y luces que ambientaban el momento, “Mandarina” voló e hizo volar a todo ser que pudo escucharlos, “Kenai” con su cálida e interactiva performance y el ambiente, decorado por los artistas que aportaron pinturas, dibujos y sus fotografías; dejaron ansiosos y con sed de volver a escuchar a estas excelentes bandas que hicieron que esa noche, pudiera contarse en Retratos.

 

¡¡Felicitaciones!!, gracias por lo compartido.


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