Jueves 05/10/2017

¿Tradición Mendocina o Tradición Menduca?

Por Bruno Dolche y David Alós

 

Su respuesta podría ser: El mendocino es una persona cerrada (a pesar del movimiento intelectual "globalizador" gracias a internet y las nuevas tecnologías), tiene la cordillera a tres metros y no se va a interesar en abrir los ojos y mirar más allá, porque tiene un pedazo de tierra de mas de seis mil metros de altura que le tapa la vista. Este hecho también dificultó, en su momento, el ingreso de conocimientos exteriores, ya que un montón de montañas no facilitaba para nada el transporte y eso colaboró en la formación de una costumbre totalmente cerrada. A diferencia de Buenos Aires, que ya desde tiempos lejanos, posee un puerto por donde se exportaban e importaban gran variedad de entendimientos, que se desplazaban por toda la provincia enriqueciéndola de nuevos saberes.

 

Pero es mucho más que la sabiduría. Por ejemplo ¿Cuantos "Punks" has visto vagar por Mendoza? Diez en un mes podríamos definir como demasiado ¿Como es la reacción normal de un mendocino promedio? Los trata de locos, los aparta de su camino, los ve como personajes de circo dentro de esta sociedad. En cambio, tomando de ejemplo a la población de Buenos Aires otra vez, es normal ver grupos sociales diferentes al “común”, no se los trata como algo bizarro o extraño, son parte ya de su cultura, precisamente.

 

Si nos paramos en la calle General Paz y San Martín, en pleno centro mendocino, podemos ver que los carteles abundan sobre General Paz. Aun así estos letreros no ascienden a más de un metro y medio sobre nuestras cabezas. Cuán diferente a las grandes ciudades.

 

¿Mendocino o menduco? ¿Por qué nos autodenominamos “menducos”? Morfológicamente hablando, el sufijo apreciativo –uco -ucho es despectivo. Según el manual de la “Nueva gramática de la lengua española” (REAL ACADEMIA ESPAÑOLA), este tipo de sufijos denotan propiedades físicas de las personas o las cosas de manera despectiva. Simplifiquemos, le quitan importancia o su valor real a esta persona o cosa. Como por ejemplo: debilucho, flacucho. Otra de las preguntas que pueden surgir de las cuales no hay respuesta.

 

Son ítems que definen al mendocino. Sus tradiciones de pueblo, sí, de pueblo a diferencia de otras provincias que hablan de ciudad. A Mendoza desde hace poco se la puede llamar Ciudad con todas las letras. Si bien en la historia de nuestro país Mendoza fue importante porque era la ruta principal para unir Santiago de Chile con Buenos Aires (hasta el día de hoy lo sigue siendo), siempre fue un pueblo bien preparado para recibir gente que por diferentes problemas, sobre todo climáticos, debían quedarse a mitad de camino hacia Chile.

 

Mendoza, parte de Cuyo, el país de las arenas, que tuvo la suerte de tener como gobernador al General San Martín. Aunque uno debe tener en cuenta que para él era un castigo venir, justamente como su nombre lo indicaba, a un desierto.

 

Con el pasar del tiempo, el mendocino ha perdido un poco sus costumbres “campiranas” por así decirlo. El habla en rima, llena de apologías (por ahí grotescas) y en todo momento zapeando. El mendocino conservó ese tema de ser “cerrado”, sin prestarle atención a lo de afuera y preservando un carácter totalmente crítico. A continuación, les dejamos algunos dichos y palabras usadas por los mendocinos actuales y antiguos. Si creés que nos faltó alguno, no te quedés callado, comentalo.  

 

Acá te dejamos algunos de los modismos bien mendocinos, si sabés alguno más ¡¡¡recomendalo!!!

 

L’otro día: Dícese del lapso de tiempo que abarca desde los últimos cinco minutos hasta casi la edad paleolítica.

 

La otra vuelta: Usado para hablar del hecho pasado de haber visitado algún lugar o vivido alguna situación.

 

Pando (adjetivo): Poco profundo. Acepción mendocina aplicada a los cursos del agua, lagunas, estanques, etcétera. En general a todo líquido en su recipiente, incluso a éste solo: cruzar el arroyo por lo pando, aguas pandas. Es sinónimo de playo, llano, que no es hondo: plato playo/pando, pileta pandita. Viene del latín pandus: arqueado, curvo, bombeado, cóncavo.

 

Choco (sustantivo): Perro chico, ordinario. También cuzco, pichicho. Viene de las voces dialectales españolas cucho y chucho. Dicho mendocino: “Miao (meado) por los chocos”, estar en la mala, salirle mal las cosas, seguidilla de desgracias.

 

Chiflete (sustantivo): Corriente fuerte de aire que se cuela por una abertura. Uso mendocino: “¡Cerrá la puerta que entra un chiflete!”.

 

Huevón (adjetivo), más común güevón: Estúpido, tonto, bobo, pelmazo, atolondrado, lerdo. Es un aumentativo de huevo con el sufijo –ón de valor cuantitativo, intensivo o expresivo. Del latín ovonum. El mendocino (como el chileno) lo pronuncia uón y es casi una regla que, sobre todo en el hombre mendocino, la mayoría de sus oraciones terminen con un deje de este sonido: “uón”.

 

Basurín: Canasto o cesto para la basura.

 

Tincar (verbo): En el juego de las bolitas, golpear con el pulgar sobre la bolita sostenida por el índice doblado. Viene del quichua tinkay: dar un golpe con los dedos. Uso mendocino: “Me tinca que el José lo sabe”.

 

Topar (verbo): Terminar de forma repentina una calle, camino, carril, etcétera. Girar bruscamente. Choque, topetazo, encontronazo; hallar a una persona o cosa por casualidad. Uso mendocino: “Donde topa a la derecha”.

 

Quincho (sustantivo): Construcción hecha de quincha. Prostíbulo, quilombo de arrabal.

 

Poto (sustantivo): Trasero, culo, ano, ancas, asentaderas, traste; parte inferior o posterior de una cosa. Es una voz mapuche (poto). Dichos y expresiones populares mendocinas: “Mal del tordo: patas flacas y poto gordo”; “Cara de viernes santo y poto de carnaval”; “A poto pelao”; “No le saque el poto a la jeringa” o sea, no eluda un compromiso aunque le cueste; “Como el poto” cuando algo sale o anda mal; “Andar con el poto a dos manos” o sea, estar apremiado, corto de tiempo o muy atareado; “Sana, sana, potito de rana, si no sana hoy sanará mañana”, letra infantil para consolar a los niños; “Anda con el poto sucio” cuando se refiere a una persona que oculta algo; “Se me frunció el poto” cuando se siente miedo; “Potona” por mujer de trasero grande; “Chupapoto” por sopapa o ventosa de goma que se usa como destapador de inodoros y otros artefactos. “Más cerrado que poto de muñeca”, cuando algo no abre o simplemente para decirle a alguien que tiene una mentalidad cerrada.

 

Chimba: Persona de comportamiento éticamente censurable y de un estilo de vida cuestionable jurídicamente hablando.

 

Engarilla: Carretilla. Pequeño vehículo que consta de una rueda y dos “cuernos”, que es utilizada para transporte de distintos elementos.

 

Capachito: Castigo innecesario y violento aplicado al cumpleañero por parte de los desagradecidos invitados (sobre todo hombres). El ritual consta de una serie de golpes a puño abierto, actualmente en la espalda de la víctima. Y antiguamente quizá se usaba como castigo ya que era un poco más cruel, porque el golpe era totalmente dirigido a los testículos de un hombre.

 

Sopaipilla (Torta frita): El consumo de sopaipillas en Mendoza es tradicional. Se hacen con harina de trigo, grasa y salmuera, se fríen en grasa y se espolvorean con azúcar molida, miel o arrope. Deriva del español sopaipa; del árabe hispano supaipa y del mozárabe súppa. Sopaipilla es un diminutivo regional para encarecer el término.

 

¿Nocierto?: Interrogación inquisitoria, buscando el consentimiento o aprobación de una persona distinta a quien pregunta, sobre alguna acción realizada o comentario efectuado por él.

 

Manso: Muy, mucho, re, copado, extenso.

 

Chirlo: Cuando las madres le dan unas palmadas a los hijos por haberse portado mal.

 

Chascas: Mechas, cabellos.

 

Picadillo: Además del que viene en lata; el término se usa para referirse al relleno de carne de las empanadas.

 

Sopapo: Fuerte golpe

 

Colín: "Gomita para el pelo".

 

Chapeca: Término que proviene de los Mapuches, significa "trenza".

 

Falluto/a: Persona que te falla, el que promete y no cumple.

 

Pailón: Adjetivo que se utiliza para burlarse de una persona con orejas de medidas superiores a las estándar.

 

Cubata: Dícese del pelo que cuelga desde las orejas hacia abajo, más “crecidito” que el resto. Generalmente en los habitantes del norte de la provincia.

 

Tortitas: Masita de harina y grasa (también se pueden preparar con manteca). Ideales para acompañar con el mate. Diferentes a las semitas sanjuaninas. O al bizcochito de grasa.

 

Elastiquín: Bandita elástica.

 

A peteco: Movilizarse subido a las espaldas de otra persona. En el resto de argentina, se utiliza el término “a cococho”. Viene del quichua apay, del mismo significado.

 

Pachango (adjetivo): Marchito, mustio, arrugado, deshidratado, cansado. Derivado del quichua paucha, tendido de bruces, volteado. Uso mendocino: “La uva está apachangada”.

 

Zanjonero (adjetivo): Se dice de la forma de nadar propia de los jóvenes en los remansos y ríos mendocinos. Es semejante a los movimientos de los animales cuadrúpedos en el agua. Modo natural de nadar en aguas muy turbias y en movimiento. Estas andanzas acuáticas se hacen mejor sin vestimenta alguna puesto que lo más probable es que la corriente desnude al bañista pudoroso, por eso los sitios más recatados son aquellos donde crecen tupidos cañaverales que sirven, además, para esconder la ropa.

 

“Agarrate Catalina que vamos a galopar”: advertencia, admonición, aviso, llamado de atención. En Mendoza tiene el significado de llamado de alerta para afrontar una situación peliaguda.

 

“Andá a llorar al Calvario”: Dicho para desmerecer las quejas de alguien. Es una expresión de humor popular. La referencia mendocina es El Calvario de la parroquia de La Carrodilla, donde su Vía Crucis desde 1884 es muy frecuentado por la devoción mendocina.

 

“Dejá de buscarle la quinta pata al gato”: Expresión figurada para decir que se buscan pretextos, se quiere forzar un argumento con razones rebuscadas, urdir explicaciones para con falacias tergiversando la verdad.

 

“Cada muerte de obispo”: Que sucede muy de tiempo en tiempo. Se refiere al hecho de que los obispos son designados con cargo vitalicio.

 

“Cayó piedra sin llover”: Expresión figurada que se dice en son de broma fingiendo que la presencia es indeseada cuando alguien llega inesperadamente. Se refiere al granizo o piedra, terror de los agricultores mendocinos.

 

“Como perro por su casa”: Expresión comparativa referida a la persona que pasa o entra primero sin considerar a los demás, como el perro que, cuando abren la puerta de la casa del amo es el primero en salir o entrar, colándose entre las piernas de las personas. Es figura del confianzudo, descortés, atropellado.

 

“Qué bicho le habrá picado que no me da más pelota”: No dar participación, compartir, tener en cuenta, dar intervención o permitir actuar. Pasar por alto, desconocer, ignorar. Es figura del juego del fútbol.

 

“Despacito por las piedras”: Advertencia a quien está por “meter la pata”.

 

“El burro adelante para que no se espante”: Dicho que se usa cuando alguien se nombra en primer término o se sirve antes, pasa primero o se ubica en un sitio privilegiado sin ninguna cortesía.

 

“Entre bueyes no hay cornadas”: Dicho para expresar que entre iguales no hay rivalidades. Semejante a “Dios los cría y ellos se juntan” y “Entre gitanos no nos vamos a vender la paila”.

“Está meando fuera del tarro”: Salirse de la cuestión, decir algo que no viene al caso.

 

“Mendocino pata ´la rastra”: Mote que se daba al mendocino por su pachorra. Este apodo tenía su origen en la gran cantidad de “cotudos” o afectados de bocio, mal endémico en nuestro pasado, y en el efecto del clima y la altura. Seguramente también abonó esta imagen la cuota de modorra que el infaltable vino producía en los mendocinos.

 

“¡Pero si es un piojo resucitado!”: Persona desvalida, apocada. Se usa para aludir a personas que habiendo sido insignificantes han cobrado alguna importancia social y la muestran con vanidad.

 

“Te conozco mascarita”: Dicho respecto de una persona cuando se le adivinan sus intenciones, costumbres o mañas. Viene de las máscaras de Carnaval que ocultan el rostro para no ser reconocido, circunstancia que las personas aprovechaban para hacer bromas y burlas a los demás.

 

"A falta de pan buenas son las tortas": Las tortas, típicas de Mendoza. Se refiere a conformarse con lo que uno tiene a mano siempre.

 

“Más seco que poto de perro”: Casi siempre hablando del asado, cuando la carne no esta jugosa y se complica masticarla.

 

“Más amargo que pedo de yegua”: Para hablar de la personalidad de alguien, o simplemente alguna comida o bebida demasiado amarga.

 

Mendocino o Menduco. La cuestión es que a pesar de la globalización, Mendoza sigue teñida de esa característica pueblerina que la hace especial y que atrae al extraño a conocer  nuestras tierras.


"Palabras Macabras Vintage" es una sección destinada al Baúl de "Palabras Macabras", los jueves de archivo recalcan algunas opiniones que ha tenido, tiene y tendrá "PM" en su historia. En esta oportunidad "¿Tradición Mendocina o Tradición Menduca?" escrita por Bruno Dolche y David Alós en el año 2012.


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