Miércoles 01/08/2018

Macarena Marset, cantante de "Chapeca"

UNA CHARLA CON DARÍO MARTÍNEZ

“El arte para mí no tiene un espacio físico, el teatro es mi casa, pero si decidiera hacer teatro en la calle también lo sería la calle…”

Para la primera nota de Agosto, elegimos a un artista mendocino, más precisamente un actor. Desde hace unos años actúa en obras aclamadas por el público teatral mendocino y todas se caracterizan por ser productos finales de muy buena calidad con mucho trabajo a la vista. 

 

Darío Martínez, Profesor de Escultura, da clases en el Colegio Bellas Artes de nuestra provincia, es oriundo del Departamento de San Rafael. Vino a Mendoza hace casi veinte años y, desde ese momento, no ha dejado de actuar. 

 

Actor de oficio, como él se autodenominó en la entrevista, ha trabajado en muchas obras que “Palabras Macabras” ha tenido el honor de cubrir. Y después de unos años de verlo arriba del escenario, decidimos charlar con él y mostrarles un poco de este actor que, entre muchas otras obras, trabajó en “Lago Rojo” (Mayo 2016), “Boxa, pasar el límite” (2015), “El guardián de los libros” (2015), “El juego de Mili” (2018), “SorPresas” (2017), “Fragmentario” (2018) y “El Eunuco” (2018). 

 

A continuación los dejamos lo que fue la extensa y distendida charla que tuvimos con Darío después de una muy buena sesión de fotos,

 

Te hemos visto pisar escenarios grandes, chicos y medianos acá en Mendoza ¿Cuáles son las diferencias?  

 

Es la energía principalmente, cómo uno la va proyectando. En un “Independencia”, por ejemplo, tenés que tratar de llegar lo más que puedas, hasta el último que está arriba en el “paraíso”, como le llamamos. Después no sé si hay tantas diferencias, a veces prefiero los lugares más chicos, son como más amenos, hay más proxemia con el público. 

 

Todos tienen el encanto, o sea, siempre estar en un teatro muy grande u oficial es genial, pero los teatros chicos tienen su magia propia también, la proximidad, la cercanía con el público. Que tenés el “feedback” más cercano, más pronto y rápido. 

 

Depende de las obras también, hay obras que lo requieren, o sea, hacer “Fragmentario”, por ejemplo, en un Teatro Grande no sería igual.

 

Vos estás muy ligado al arte en sí, ¿cuándo empieza el Darío como actor?   

 

Empezó como jugando, porque yo soy de San Rafael, estudié allá y tenía una vida de artista plástico totalmente encaminada. Y siempre hice teatro como por “hobby”, y un día me dije “bueno, basta de ser hobby, me tengo que recibir de una vez por todas”. El día que decidí dejar de hacer teatro, empecé a hacer teatro. 

 

En aquel momento me llamó un conocido para hacer una obra que yo había visto hacía quince días, que se llamaba “Alicia en el país del mar y la villa”. Me llamó porque la iban a reestructurar e iban a hacer personajes nuevos para un festival acá en Mendoza. Iban a hacer una versión nueva y me fue a buscar, yo le dije “no, ya no hago más teatro” - porque antes lo hacía como hobby o muestras - y me pidió por favor y le dije “bueno, está bien, dale, te hago el aguante”. Desde ese día, jamás – que hacen, qué sé yo como veinte años -, nunca, nunca dejé de hacer teatro, y terminé acá viniendo a hacer teatro, no vine a otra cosa. 

 

Creo que ese fue el día, creo que fue en julio del 2000, por ahí, que empecé y no paré más, pero realmente, literal, todos los años he estado en alguna obra nueva, nunca me faltó el laburo. La gente de Mendoza siempre fue buena onda y me recibió como muy bien, porque fue dura la primera época, de llegar, me acababa de recibir, no daba clases aún, no tenía laburo y, por ahí, no sabían mucho quién era. Pero sí, a mí y a mis amigos que nos vinimos en ese momento nos dieron bola y la verdad que nos recibieron muy bien, y a partir de ahí empecé a nadar por aquí.

 

Este año has encarado “Eunuco”, “El Juego de Mili” y “Fragmentario”, ¿me faltó alguna? 

 

No, siempre hay alguna obra que se filtra, yo digo siempre que se filtran las del año pasado, al año siguiente porque hicimos alguna función de “SorPresas”. Ah, y estuve haciendo una serie que se estrena ahora que es “Matar a Lencinas” que la estrenan el 04 en el “Independencia”. Y ya es mucho, es un montón. Así que ahora decidí que en estos meses, esta otra mitad del año que queda, sigo con la obra que estoy, por supuesto, “El Eunuco” sigue, a veces las obras infantiles (El Juego de Mili) tienen temporadas solo de invierno fuerte pero por ahí aparecen algunas funciones esporádicas para el “Día del Niño”, unas muy especiales, pero voy a seguir con esto, porque ya es mucho, y porque tengo algunas cuestiones de artista plástico que resolver, un par de muestras con los profes de la Escuela de Bellas Artes y un proyecto de ilustración que tengo con una amiga de que nos ilustramos nuestras reflexiones uno al otro, esa es la parte plástica que tengo para hacer en este otro pedazo de año.

 

¿Cómo ves la escena teatral acá en Mendoza? 

 

Nutridísima, sí, es muy nutrida y muy variada. Cuando digo variado, es VARIADO realmente. Hay de todo, hay bueno y hay más o menos. Creo que está bueno que haya muchísimas propuestas y está bueno que el público aprenda a ver lo que quiere ver y que analice también lo que ve. 

 

Estos días hemos estado reflexionando mucho, más que todo en las temporadas infantiles, hace muchos años hacíamos temporada, me acuerdo, y venían las producciones de Buenos Aires con tres muñecos y era muy difícil competir con eso porque es lo televisivo. Por ahí la gente los llevaba a ver los muñecos que lo que hacen es poner una “set list” y están los muñecos bailando, y por ahí en lo que respecta al infantil tiene un trabajo de tres, cuatro meses, los musicales las canciones, preparar una historia original, que a veces no sucede; eso dejó de pasar en Mendoza, dejaron de venir, entonces ahora nos tenemos que cuidar entre nosotros, tenemos que cuidar esa calidad que se logró. No digo que nadie pueda venir, por supuesto, pero que vengan con calidad, porque aquí hacemos frente, hacemos frente con buenos productos. 

 

Con lo que es para adultos, sí, hay para todos, no puedo decir mucho más porque cada uno hace lo que tiene ganas. Solamente hay que informar y decir esto es un drama, esto es humor, esto es un musical, comedia, lo que sea y yo creo que el público tiene que elegir y saber qué quiere ver nada más. 

 

¿Para Darío Martínez cuál es una buena propuesta teatral? 

 

En las que estoy yo (risas). No, lamentablemente trabajar mucho en el teatro los fines de semana hace que no tenga mucho tiempo para ver qué están haciendo los compañeros, en general voy a ver lo que puedo pero no he estado viendo mucho en este tiempo porque no puedo, no me da el tiempo y, a veces, cuando te queda un fin de semana libre por casualidad, me quedó en mi casa. Propuestas hay de todo, a mí me encanta muchísimo el drama aunque haga mucha comedia, a mí me encanta el drama, hacerlo y verlo. Y me gusta hacer comedia, es una cosa rara pero es así.  

 

A la hora de encarar un proyecto ¿cuál es una buena propuesta? ¿Qué buscás en esa propuesta? 

 

Siempre me los ofrecen, pero otras veces he hecho yo. En general me tiene que seducir el texto un poco y sino, después, más o menos charlando con el director y preguntándole “¿qué querés hacer con esto?”, porque por ahí el texto no parece, o uno no lo puede interpretar, o no lo puede discernir bien, y el director tiene totalmente una visión diferente a la que vos hiciste en tu primera lectura. Me gusta charlar con el director, para ver qué quiere hacer con ese texto. 

 

Soy malísimo para elegir una obra de comedia, por ejemplo, siempre me parecen que son malas. Yo le dije a Aníbal Villa cuando nos ofreció hacer “SorPresas” con Nicolás (Hemsy), después se lo dije, “Esto es una cagada”, “está malísimo esto”, y por ahí no es algo profundo, “SorPresas” no era “¡Wow, qué teatro profundo!”, de reflexión, pero sí fue un éxito a nivel comedia y está bien, está perfecto, pero yo soy malísimo para tener esa visión que por ahí tienen algunos con respecto a la comedia, en el drama sí, porque uno por ahí analiza más los textos, lo que se dice, lo que subyace, lo que está por detrás, lo que se puede llegar a entender o no, cómo está dicho. Por eso hice fragmentario, me encantó cuando lo leí. No sabía qué quería hacer el director, pero me encantó lo que leí. Dije, bueno, está buenísimo porque hay como distintas líneas que van por debajo de lo que aparentemente puede ser un texto. Me encanta la complejidad y lo que se puede llegar a entender, de hecho, entre nosotros debatimos muchísimo acerca del texto, que si era una obra machista, que si no lo era, que qué se quería mostrar respecto a esa obra y, en realidad, nosotros somos instrumentos de… o sea el texto muestra una realidad y eso nos quedó claro, una realidad que está y que existe, no quiere decir que nosotros estemos a favor de esa realidad, solo la mostramos. Y sirve para la reflexión y todo lo que puede pasar con esas realidades, eso fue lo interesante. Me acuerdo que lo charlamos muchísimo, porque da para hacerlo y ver cómo se para uno frente a una obra compleja, en donde puede atraer a algunos que les guste, a otros que no les guste cómo está encarado el texto. El debate está bueno. 

 

¿Qué se siente subirse al escenario frente a tantos niños? 

 

Los niños son espontáneos, si no les gusta se van, el público adulto se puede dormir o quedarse ahí quieto, pero los niños se van y responden, siempre hay que estar con la energía al 102% para arriba, y tenerlos atrapados. 

 

Se siente bien, se siente feliz porque los niños devuelven ahí nomás, si ellos no están prestando atención, no te responden. El teatro para niños es mucho del “feedback” también, no tantísimo pero está bueno que suceda porque los niños siempre quieren participar, quieren comentar, quieren decirte “ahí está”, “por ahí”, “este sí”, “este no”, y hay que dejarlos. 

 

La función anterior estaba llenísimo y un niño se paró ahí en la escalera y se vinieron todos, entonces estaban todos apoyados, y decís “bueno, no los podemos sacar”, que no se suban al escenario obviamente pero están todos ahí parados a la orilla del escenario y es lo que tienen ganas de hacer y lo hacen. Eso es gratitud, porque después, al final están todos contentos, están todos saltando, te abrazan. Te das cuenta que han estado prestando atención a los personajes porque saben y te dicen cosas y te cuentan, entonces es gratitud absoluta con los niños.

 

¿Cómo es la escena del Arte Plástico, de las Bellas Artes acá en Mendoza? 

 

Para mí fue difícil, muy difícil, siempre lo he dicho. Es como otro mundo, otro universo totalmente distinto.

  

Es diferente. Lo que sí veo es que nunca estuvo integrado, no está integrado por ejemplo las artes plásticas del Sur de Mendoza, con las del Norte de Mendoza. Son dos universos paralelos en una misma provincia. Entonces, si vos venís con tus cositas del otro lado, no es muy fácil o yo no encontré el lugar, creo que después de diez años empecé a conocer gente, pero bueno ya me había volcado muchísimo al teatro y el vicio lo despunté haciendo escenografías o haciendo asistencia de puesta en escena, entonces pasó un tiempo en el que yo no hice nada de Artes Plásticas porque tampoco estaba la motivación ni el lugar, está bien que el lugar uno se lo tiene que hacer pero cuando tenés dos cosas fuertes y hay una que te dice “sí, vení hacé, acá estamos” y el otro nada, escuchás los grillos, bueno, ¿dónde va uno? Como los perros de la calle donde le abren la puerta, ahí se va. 

 

Son dos cosas que a mí siempre me gustaron mucho hacer pero bueno, en este caso fue así, y recién cuando entré al colegio de Bellas Artes, que empecé a vincularme con gente del arte pero ya desde otro lado, primero desde la amistad, de ser colegas, ahí es como volver a retomar y arrancar un poco con la parte plástica que había quedado ahí guardada, siempre con esas ganas de querer hacer más. Igual no tengo mucho más tiempo tampoco o hago una cosa o hago otra porque realmente en el teatro me tomo muchísimo de la vida.

 

¿Cómo fue la experiencia de atravesar “SorPresas” arriba del escenario?

 

¿Viste que tenés como hitos en tu vida y en tu carrera? Creo que fue uno, fue un hito importante, como han sido otros, ¿no? Como la primera vez que vine a actuar a un festival acá, la primera obra que hice en Mendoza, la primera obra que fue un nacional de teatro. 

 

“SorPresas” no fue mi primer musical pero sí fue “el musical”, con amplio éxito por parte del púbico. No lo podés creer, es gratitud de poder venir a trabajar, poder ganar dinero – porque no está mal decirlo y es así, uno también tiene que vivir de algo, entonces está bien que suceda, a veces la gente no quiere hablar de dinero, sí uno lo hace porque también le gusta y si gana dinero mejor, he hecho muchas cosas sin ganar dinero de todas maneras – y encontrar respuestas del público, que todos los sábados estuviera prácticamente todo agotado fue totalmente gratificante. Que la gente se divierta y se ría dos horas, y que te digan “no me di cuenta de que pasaron dos horas”, y pasaron más horas porque con el tiempo se fue extendiendo más porque uno le encuentra el vicio y los chistes empezaron a surgir.

 

Es importante que estén desde el personaje los chistes, primero tener el personaje bien afianzado para que los chistes salgan desde el personaje y no desde el actor, una monja no podía decir una mala palabra nunca, eso estaba como prohibido entre nosotros, entonces todo el humor tenía que salir desde una monja, fue desafiante también, porque uno puede recurrir al chiste fácil de decir una mala palabra o hacer algo un poco más grotesco si se quiere, en el mío sí lo hacía, obviamente que estaba como más permitido pero hasta ahí, todo tenía límite y ese era el desafío: encontrar un humor un poco más inteligente en algunos casos, sin recurrir al chiste fácil y eso la gente lo agradece 

 

¿Qué es el Teatro para Darío Martínez?

 

El teatro es mi lugar, hoy. Es mi casa. Todos los teatros, es mi espacio de expresión. No soy artista callejero pero respeto el que lo hace, hablando un poco a partir de toda esta movida que hay. Yo soy artista de Teatro y de espacio, pero igual el arte para mí no tiene un espacio físico, el teatro es mi casa, pero si decidiera hacer teatro en la calle también lo sería la calle. 


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