Sábado 15/12/2018

Macarena Marset, cantante de "Chapeca"

UNA CHARLA CON SUENA TREMENDA

Nos reunimos en el Teatro Selectro, donde trabaja Romina Cano, integrante de Suena Tremenda, junto con Valentina Morán, para que nos cuenten un poco más de qué se trata esta movida

¿Cómo se forma Suena Tremenda?

 

Empezó primero con la Mariana Päraway y conmigo (Valen). Nos encontramos en una peña de mujeres, donde ella se tocó unos temas y contó que las músicas se estaban organizando porque estaban pidiendo más participación arriba de los escenarios, que era muy difícil la tarea de la música, de la artista arriba del escenario, porque había como mucho machismo. Y contó una anécdota de una vez que tocó y en el escenario se acercó un chabón y le dijo “¿querés que te afine la guitarra? y ella se quedó así como “No. Toco como hace diez años” y ahí vemos cómo esa realidad que no te imaginás que atraviesan las artistas, un arduo camino para llegar a tocar en lugares y visibilizarse. 

 

Ahí nos empezamos a juntar y discutir sobre la situación y pensamos que era importante generar un espacio de discusión donde se puede hablar de esto. Pero no solamente de las músicas, sino que se puede discutir y hablar con todos los actores y las actrices de la escena musical, que no son solamente las artista y sino que son los productores, los técnicos y las técnicas y el mismo público. Y queríamos generar algo, no le encontrábamos la vuelta y decidimos juntar más compañeras para que algo salga. Yo invité a la Romi que trabaja en el Teatro Selectro, contacté a Gina que también trabaja en producción (yo trabajo en producción de murgas) y, bueno, un día en un café y dijimos: Esta es la idea: queremos visibilizar mujeres en escena. Hagamos algo. Y así surgió Suena Tremenda, conversatorios donde invitamos a distintas mujeres de la escena a discutir y hablar de la situación donde también hay música en vivo.

 

¿Cuál es el fin?

 

El objetivo es que se visibilice el quehacer cultural de las mujeres y también de las disidencias, ¿no? Porque estamos acostumbrados a los binarismos y también está bueno un poco sacar el foco de lo binario. Paralelo a eso surgió la presentación en Nación de una ley de que pide por el cupo femenino. Entonces nosotras lo que hacemos, más que nada, es como transmitir lo que la ley dice y, bueno, ir más o menos siguiendo lo que el público opina sobre esto. Y nosotras dar una perspectiva a través de los conversatorios de qué es lo que le falta a la escena, o también, por ejemplo, a quiénes estar en contra poner palabras de expertas principalmente en que beneficiaría a la escena, por qué el público consume más bandas de chabones... Eso sí, si vos vas al Cosquín, donde el porcentaje de presencia femenina es mínimo y es uno de los grandes festivales, como la mayoría de los festivales de Cuyo también no tiene presencia femenina, menos de disidencia, hace que el público esté acostumbrado a eso que ve.

 

¿Qué nos pueden contar del proyecto de ley?

 

 

 

El proyecto lo presenta Anabel Sagasti, que es una senadora nacional por Mendoza, y el proyecto tiene como objetivo impulsar que, tanto en ciclo festivales oficiales y no oficiales, haya una presencia femenina estipulada a través de un cupo que es del 30%. Se ha hecho un cuadro en donde se impone a partir de cuándo en los toques hay más de cuatro bandas, o sea a partir de tres bandas (sean tres bandas el 30%) puedan ser dos bandas de hombres y una femenina. Y, a partir de que se suman más artistas, incrementa.

 

Se toma como referencia el registro de músicas que están en el Inamu, que ni siquiera es del 30%, es del 18. Por eso también tratamos de trasladar el mensaje de que todas las mujeres que se dediquen a la música se registren en el Inamu. Y no hace falta tocar solo arriba de un escenario, si sos profesora de música también te podés registrar en el Inamu porque también sos artista música mujer. Eso también se toma como referencia y a parte también es el órgano regulador en caso de que se apruebe la ley. Pero igual es una cosa que por ahí está bueno aclararlo, es que el proyecto se lo presentan las músicas a Anabel, que es la senadora nacional acá por Mendoza. Esto se presentó tal cual lo  presentaron las músicas y lo que se hizo desde el Senado fue la parte técnica del articulado: enmarcar el proyecto que surge de una propuesta del ambiente de la música. Ya solo con plantear la problemática podemos ver que hay un cambio pequeño. La ley no me parece fundamental, pero sí creo que tener un marco normativo hace que ciertas cosas empiecen a ser normales.

 

¿Falta algo para que pueda entrar en comisiones o solo esperar la respuesta?

 

Hay que esperar. Creo igual que la presión pública siempre es importante. Para que se ponga en debate tiene que ser algo que surja en la sociedad. Si en la sociedad no está el debate, si en la sociedad no están las preguntas o las respuestas, y... es muy difícil que el Senado lo tome como “Ah esto tiene que tratarse”.

 

Y teniendo en cuenta la conformación del Senado: porque Anabel (Fernández Sagasti), Pamela Verasay y, no sé si habrá alguna o alguno más, son como una generación renovada del Senado. Después son todos de sesenta y cinco años para arriba. Que imaginate, a ellos van a plantearles esto.  De hecho, una estrategia comunicacional que tuvieron las artistas fue hacer un video, el que pasaron en la primera edición de Suena Tremenda, un video con artistas de mucha trayectoria, donde pedían la ley de cupo y fue una estrategia porque nos decían: “A ver chicas, los senadores que tienen que votar este proyecto no conocen a Lali Espósito”, que también salió en el video. Tienen otras referencias musicales. Entonces bueno, es una cuestión de voluntad política que entre a agenda legislativa pero también de mucho empuje social.

 

 

¿Cuál es el rol que sienten que ocupan las mujeres en el ámbito de la música?                             

 

Siento que somos una voz más para luchar por la presencia de más mujeres en la escena y no solo del lados de las artistas sino también por más productoras, técnicas en sonido, gestoras culturales, etc. Las compañeras tienen muchas experiencias para contar arriba del escenario. Cuando se presentó el proyecto de ley en el Senado, Patricia Sosa nos contó una anécdota de sus inicios en los escenarios. En una ocasión, ella iba entrando a un lugar para dar un show y en la entrada le dijeron "Las novias de los músicos van abajo" para después agarrarla y sacarla. A partir de eso, contaba que eligió tomar una actitud "varonil" porque era la única forma de moverse en el ámbito.

 

La música y cualquier expresión artística tiene un simbolismo porque transmite emociones y pensamientos. Entonces si en una canción un chabón cuenta lo que siente, se pueden deconstruir muchas cosas con la mirada de una mujer o de las disidencias en ese lugar. Escuchar estas voces es importante para la deconstrucción.  No queremos plantear un hombre versus mujeres. La idea es que esto decaiga naturalmente y se naturalice la presencia de las mujeres en la escena sin tener que luchar por una ley de cupos.               

 

¿Qué deberían cambiar los medios de comunicación con respecto a la forma en la que difunden actividades culturales con participación femenina?

 

Hay ciertas particularidades en las palabras que usan. Este problema se presenta en todos los ámbitos. Si hubiera una actitud de parte de los medios de visibilizar la participación de artistas mujeres, estas serían más convocadas. Me ha pasado de proponerme escuchar música de artistas mujeres y no conocer más de cuatro o cinco nombres.

 

Nosotras estamos tratando la escena musical, pero la lucha es en todos los sectores. El papel de las periodistas en los medios hegemónicos tampoco es de privilegio. Si todos los críticos o reseñadores son hombres, entonces ahí también hay una desigualdad.             

 

 ¿Qué opinan de las políticas culturales acá en Mendoza?

 

 

Creemos que Mendoza tiene un gran potencial cultural y grandes artistas. Existe un desfasaje de lo público y lo privado. Le falta un impulso que sea hablado entre públicos, privados y pequeños gestores que piensen a Mendoza para crecer en la industria cultural. Se ha visto totalmente disminuido el presupuesto a la cultura, a nivel nacional ni hablar. Que el ministerio de cultura pase a Secretaría ahí ya es un indicio digamos de presupuesto. Y acá en Mendoza el recorde dice en términos nominales en materia cultura se redujo al 50%. Cosas que capaz ni nos enteramos pero eso afecta totalmente. Es muy heavy eso. Si quieren, les puedo pasar este informe que habla de los números. Pero bueno, vemos que no hay una política pública que apueste a la cultura, sobre todo en materia de presupuesto.

 

 Sí, la mayoría de las cosas están llevadas por les artistes independientes

 

Claro, yo creo que falta comunicación entre lo que es estatal, la autogestión y los privados. Porque es fundamental el Estado. Yo creo fuertemente en la presencia del Estado como ente regulador y que el Estado es quien debe proponer el cómo, el qué, para dónde vamos. Porque la industria cultural genera rédito no solo económico sino también simbólico que, para Mendoza como provincia posicionada como productora de vino, un escenario turístico zarpado, y la pata de la cultura la tiene bastante floja para lo que podría ser Mendoza.

 

 

No y además, cuál es el presupuesto que se destina a Vendimia como la fiesta provincial más importante… no sé cuánta plata se invierte en esa fiesta que encima el contenido que transmite es la elección de la reina por un concurso de belleza… Hay un montón de cosas para discutir y creo que es muy importante que nos involucremos con respecto a las discusiones de presupuesto en la cultura y de políticas públicas que favorezcan a la escena mendocina. Tenemos que involucrarnos, tenemos que informarnos. Es importantísimo para mí. Si no nos pasan elefantes gigantes por la espalda y no nos damos cuenta. Por ahí también hay que poner la discusión en eso.


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