Viernes 01/06/2018

UNIVERSIDAD PARA ¿POBRES?

 

Por Ale Morales y David Alós

 

Antes de ayer la gobernadora del gran Buenos Aires, Eugenia Vidal dijo y cito: “¿Es justo llenar la provincia de universidades públicas cuando todos sabemos que nadie que nace en la pobreza llega a la universidad?”. Sumémosle, a lo antes dicho, la resolución 1254/18 que habla de los recortes de incumbencias en 37 carreras, y tenemos como resultado un cóctel explosivo contra la educación pública.

 

El año pasado, entre todas las reformas que se comenzaron a gestar, se empezó a hablar de la gran reforma educativa llamada de una manera casi sociópata “Plan Maestr@”. Dicha ley apunta, progresivamente, a desmembrar todos los logros de la educación pública en nuestro país, y comenzar un nuevo camino hacia la educación pública arancelada. 

 

Es necesario destacar, también, el pensamiento que el bloque “Cambiemos” posee con respecto a las personas en condición de vulnerabilidad. Decir que “nadie que nace en la pobreza llega a la universidad” es una mentira, además de que se quita de encima la obligación como gobierno de brindar educación a TODAS las personas que viven en nuestro país.

 

Allá por el 2013, desde PM, teníamos una duda enorme: hacía poco se había aprobado la obligatoriedad de la escuela secundaria, y se había enmarcado en una ley que también profesaba acerca de una educación inclusiva, equitativa y de calidad. Nosotr@s entendíamos que la ley, en concepto, era un avance enorme para nuestra sociedad. Pero en la práctica no estaban las condiciones dadas para ello, no se puede decir que la educación secundaria es obligatoria cuando el Estado no puede garantizar un plato de comida todos los días para un/a joven que tiene como obligación ir a la escuela pero, al parecer, no tienen la necesidad de comer.

 

¿Realmente tenemos sobrepoblación de institutos académicos públicos? La realidad es que no. Solo hace falta mirar hacia la UNCuyo (Universidad Nacional de Cuyo) y preguntar cuántas personas de Malargüe, San Rafael, General Alvear, etc. tienen que mudarse al Gran Mendoza para así poder cursar en la universidad. También podríamos hablar de la cantidad de personas que no pueden acceder a la educación primaria o secundaria porque no hay escuelas en la zona donde viven o que no pueden enviar a sus hijos porque no poseen los recursos necesarios y el Estado les da la espalda. 

 

En nuestra provincia tenemos una sola Universidad Pública que, dicho sea de paso, no posee todas las carreras universitarias. Esto quiere decir que si algún/a joven “pobre” (como dijo la querida María Eugenia), quiere estudiar una carrera que no está en la UNCuyo, debe pensar en pagar una cuota mensual de cerca de $5.000 para cursar esa carrera. Así que sí, “Cambiemos” en connivencia con el peronismo están haciendo, cada vez más, realidad el comentario de Vidal.

 

Debemos comenzar a pedir cada vez más fuerte que la educación pública argentina sea gratuita, pero gratuita en todos los sentidos. Porque la universidad no es arancelada, pero vos todos los días te tenés que tomar un micro, o dos, o viajar 85 km con pasajes a precios irrisorios para llegar a estudiar, y eso sale de tu bolsillo (plata que no tenés porque las exigencias en la universidad son tan grandes que cuesta muchísimo trabajar y estudiar). Tod@s l@s argentin@s tenemos derecho a una educación gratuita y de calidad, tod@s l@s argentin@s tenemos derecho a no nacer en la pobreza y eso es tarea de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, Alfredo Cornejo y tod@s l@s gobernadores de nuestro país, no nos olvidemos de eso, si hay más del 30% de pobreza en la Argentina, hoy los únicos culpables son los que están en el poder. 

 

El gobierno tiene una clara postura contra la educación pública, está en nuestras manos hacer valer nuestro derecho a una educación digna, plural, inclusiva, laica y gratuita.


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